Obra de teatro – El ladrón

Título: El ladrón.

Autor: Adaptado de cuento del mismo nombre.

Personajes: Narrador, loro, ladrón, perro.

Escenario: Una casa oscura.

obra de teatro corta ladron(Inicia la escena con una casa oscura, fuera de ella un ladrón intenta entrar. Él puede ser iluminado para seguir la acción, sin embargo el espacio donde está el loro, debe permanecer oscuro)

Narrador: Había caído la noche, y justo eso era lo que esperaba un ladrón que observaba desde la esquina, hacia una bonita casa. Cuando apagaron las luces, aguardó un tiempo, para después caminar a hurtadillas y meterse por la ventana. (Entra el ladrón caminado a hurtadillas y se escabulle por la ventana), justo en el momento que puso un pie dentro, en total oscuridad una voz le dijo:

Loro: (oculto en la oscuridad, sin mostrarse)
¡Jesús te está mirando!

Narrador: Entonces, el ladrón se asusta y se detiene. Esperando que la persona que le ha hablado aparezca de pronto se queda inmóvil. Pero al ver que nadie viene, continúa caminando cauteloso. Y otra vez, la voz le habla:

Loro: (oculto en la oscuridad, sin mostrarse)
¡Jesús te está mirando!

Narrador: Nuevamente, estas palabras le impresionan y se detiene esperando ser descubierto, pero al ver otra vez que nada ocurre, sigue caminando para realizar sus planes. Y por tercera vez, la vos repite:

Loro: (oculto en la oscuridad, sin mostrarse)
¡Jesús te está mirando!

Narrador: En esta ocasión, asustado por lo que sucede, el ladrón busca el interruptor más cercano y enciende la luz. De inmediato ve que aquellas frases salían de una jaula, y venían de un loro.

Ladrón: (Burlón y tranquilo)¡Ahhh!, ¡pero que susto me diste! ¿Cómo te llamas lorito?

Loro: Me llamo Pedro.

Ladrón: Pedro es un nombre extraño para un loro.

Loro: Más extraño es el nombre Jesús para un doberman.

(Entonces el doberman sale de un oscuro rincón y persigue al ladrón, mordiendo su pantalón)

Narrador: Así, los malintencionados planes de aquel hombre no pudieron ser realizados, y recibió un castigo, para que no tuviera ganas de volver.

FIN

El ciempiés futbolista – Obra de teatro

Título: El ciempiés futbolista.

Personajes: Narrador, 5 elefantes futbolistas, 5 gusanos futbolistas, elefante entrenador, gusano entrenador, ciempiés futbolista, árbitro (cualquier animal que se elija).

Escenario: Un campo de futbol.

obra de teatro ciempies(Empieza la acción en el campo, ya van, ya vienen los elefantes metiendo goles y los pobres gusanos asustados no dan una sola)

Narrador: Se disputaba el partido final para conocer al campeón de la liga animal de futbol. Habían venido equipos de todas partes del mundo y asombrosamente los gusanos llegaron hasta ese punto, para encontrarse con el más difícil de los rivales, los elefantes, quienes dominaron todo el juego y les ganaban ya por una decena de goles. Los pobres gusanos estaban muy cansados y con el ánimo bajo.

Gusano entrenador: ¡Vamos chicos!, que esto no se acaba, hasta que se acaba.

Elefante entrenador: ¡Defensa, defensa!, no se confíen que por algo llegaron los gusanos hasta aquí.

Narrador: Faltaban solo diez minutos de partido, y el panorama no lucia muy bien para los gusanos, 50-0 era un marcador nunca antes visto, pero el entrenador de los gusanos no tiraba la toalla.

Gusano entrenador: ¡Eso es muchachos!, ya falta poco.

Narrador: En ese momento a pesar de tener mucho cuidado con sus rivales, uno de los elefantes pisa a un pobre gusanito, y este sale lastimado. El entrenador pide de inmediato un cambio.

Arbitro: (sopla su silbato)
¡Falta!

Elefante futbolista: Lo siento mucho gusanito, no quería lastimarte, espero que te recuperes pronto.

Gusano futbolista: No hay problema amigo, gajes del oficio.

Narrador: Sale el jugador lesionado y entra el ciempiés. Corren los elefantes de aquí para allá, corren los gusanos, el ciempiés mete gol tras gol, hasta quedar 50-75 a favor de los gusanos. Pasan los entrenadores a darse la mano, y el elefante se muestra bastante incrédulo.

Elefante entrenador: Pero que gran juego.

Gusano entrenador: Como ningún otro, mil gracias.

Elefante entrenador: Solo hay una cosa que no entiendo. Si tiene usted un jugador tan habilidoso como ese, ¿Por qué no lo ha puesto desde el inicio?

Gusano entrenador: Es que estaba terminando de atarse las botas.

FIN

El pescador y el banquero – Obra de teatro

Título: El pescador y el banquero.

Autor: Adaptado de cuento del mismo nombre.

Personajes: narrador, Pescador, Banquero.

Escenario: Un muelle en la playa y un bote.

obra de teatro pescador y banqueroNarrador: Un banquero de inversión estadounidense, se encontraba descansando en el muelle de un pueblito costeño cuando llegó un pescador en su humilde botecito. Traía con él algunos atunes amarillos de buen tamaño y de mejor ver. El banquero, sorprendido por la calidad del pescado, elogió al pescador.

Banquero: (sorprendido)
¡Que buenos ejemplares tienes aquí!, ¿cuánto tiempo te tomó pescarlos?

Pescador: Tan solo unas horas.

Banquero: Y, ¿porque no has seguido pescando?, tendrías muchos más.

Pescador: Los que he conseguido son suficientes para alimentar a mi familia, no necesito más.

Banquero: ¿pero qué hace usted con todo el tiempo que le sobra?

Pescador: (orgulloso y feliz) duermo tranquilo, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi señora, María. Cada noche voy al pueblo, ahí como, y toco guitarra con mis amigos. Mi vida es extremadamente feliz y ocupada.

Narrador: Al banquero no parecía satisfacerle aquella respuesta, posiblemente ni siquiera la entendía, pues había pasado mucho tiempo desde la última vez que él hizo esa clase de cosas. Así que replicó.

Banquero: (inconforme) Soy un MBA de Harvard y puedo ayudarle. Debería invertir mayor tiempo en la pesca, y luego vender su producto. Con las ganancias puede comprar un bote más grande, con un bote más grande, puede pescar más y con esos ingresos se compra otros botes, así puede armar una flota de botes pesqueros. Con tal cantidad de producto, puede eliminar al intermediario y vender directamente a un procesador, eventualmente abrir su propia procesadora. Estaría entonces a cardo de la producción, el procesamiento y la distribución. Lo que abre las puertas para salir del pueblo, llegar a la Ciudad de México, luego a Los Ángeles y hasta Nueva York, donde manejaría su empresa en expansión.

Pescador: (poco entusiasmado) Pero, ¿cuánto tiempo tarda todo eso?

Banquero: Entre 15 y 20 años.

Pescador: (aún más desanimado) Y, ¿luego qué?

Narrador: Hasta este momento, la idea no parecía entusiasmarle mucho al pescador, ahora era él quien no entendía las palabras del banquero, quien acompañaba esa alocada idea con inmensas sonrisas.

Banquero: (riendo)
¡Esa es la mejor parte!. Cuando llegue la hora, anuncias una “Oferta inicial de acciones” y vendes las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones.

Pescador: (desconfiado)
Millones…y, ¿luego qué?

Banquero: Luego te puedes retirar a vivir tranquilo, y disfrutar de todo tu dinero. Te mudas a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde comas y toques guitarra con tus amigos.

Pescador: ¿acaso eso no es lo que tengo ya?

Narrador: El banquero se queda callado, pensando. Tratando de digerir la idea de lo que había pasado. Y como él, muchos otros, estan concentrados solamente en tener más de lo necesario, agotando el planeta y a ellos mismos. No se trata tampoco de vivir sin que nada importe, sino vivir hoy, tomando lo que necesitamos y disfrutando del cariño de las personas que amamos.

El Loro – Obra de teatro

Título: El Loro.

Autor: Adaptado de chistes para niños.

Personajes: Señora, Hombre de la tienda, Loro, cliente 1, cliente 2.

Escenario: Tienda de mascotas, con muñecos de peluche representando distintos tipos de animales en sus jaulas.

 obra de teatro loro

Empieza la escena, con el hombre de la tienda despidiendo al cliente 1 con su nueva mascota y cliente 2 viendo los animales una y otra vez.

Hombre de la tienda: Diviértete con tu perrito.

Cliente 1: Seguro que sí, y también ¡lo cuidare mucho!

Hombre de la tienda: Muy bien, así serán muy felices los dos.

Cliente 1: Gracias.

Hombre de la tienda: A ti, pasa buena tarde.

Cliente 1: Igualmente.

El cliente 1 sale de la tienda y también del escenario. Y llega otro cliente, esta vez, una señora.

Señora: Buenas tardes.

Hombre de la tienda: (amable)
Buenas tarde Señora, ¿en qué puedo ayudarle?

Señora: Estoy en busca de una mascota… (Confundida) pero no se cual elegir.

Hombre de la tienda: No se preocupe. ¡Para eso estoy aquí!, déjeme ayudarle. Por aquí tenemos unos hermosos perritos…

Señora: Me gustan mucho los perros, pero creo que no tengo en casa el espacio necesario.

Hombre de la tienda: Entonces… ¿Qué le parece un pez o una tortuga?

Señora: Son criaturitas muy lindas, pero creo que me sentiría sola, no pueden responder algo cuando uno les habla, los perros al menos ladran y mueven sus colas, es como platicar aunque no entienda lo que dicen.

Hombre de la tienda: ¡por ahí debimos empezar!, me parece que la mascota perfecta para usted es un Loro.

Le recomiendo comprar un loro, para que tenga a alguien para platicar.

Señora: ¿un Loro?

Hombre de la tienda: Ellos son perfectos para conversar, además pueden entenderles.

Señora: (Intrigada) ¿Me puede mostrar los loros?

Hombre de la tienda Claro que sí, pase por aquí… tenemos este loro, si usted le jala la pata derecha dice cosas agradables y si le jala la pata izquierda dice cosas desagradables.

Señora:¿Y si le jalo las dos?

Loro: ¡Pues me caigo!

FIN

Los viajeros y el árbol frondoso – Obra de teatro

Título: Los viajeros y el árbol frondoso.

Autor: Adaptado de las Fábulas de Esopo.

Personajes: viajero 1, viajero 2, árbol.

Escenario: Un desolado paraje y un árbol frondoso en el medio.

obra de teatro corta arbol frondoso(Dos hombres entran caminado al escenario, arrastrando sus pies y mostrando cansancio por un largo viaje)

Viajero 1: ¡Pero que calor!

Viajero 2: Y todavía nos queda medio viaje.

Viajero 1: Mejor será que descansemos un poco, con tanto sol y tan poca energía no llegaremos muy lejos.

Viajero 2: Buena idea, hay que sentarnos un rato.

(Se sientan entonces bajo el árbol)

Viajero 1: ¿Cuánto es lo que nos falta de camino?

Viajero 2: Un par de horas, si nos damos prisa.

Viajero 1: Entonces que el descanso sea rápido.

Viajero 2: Si, porque ya tengo algo de hambre, y este inútil árbol no da ningún fruto, no sabe más que ser frondoso.

Viajero 1: Pues así pasa a veces, existen cosas que no sirven de mucho.

Árbol: (Molesto, sacudiendo sus ramas e interrumpiendo la plática)
¡Ustedes compañeros sí que son mal agradecidos! ¡Se han beneficiado con mi frondosidad, están descansando bajo mi sombra, y aun así se atreven a describirme como inútil y poco servicial!, ¡hay de ustedes! Que poco saben valorar los bienes recibidos, pequeños o grandes, han sido para su beneficio. Si no les he servido de nada… ¿Qué hacen aun sentados bajo mis ramas?

Viajero 1: (Agachando la cara en señal de arrepentimiento)
Disculpe señor árbol, he sido muy grosero. Es verdad que su sombra me ha dado refugio del calor intenso y se lo agradezco.

Viajero 2: Yo también le doy las gracias, si no estuviera usted aquí plantado en medio de tan tremendo viaje, no llegaríamos a nuestro destino.

Árbol: No necesito reconocimiento por lo que hago, pero tampoco vienen bien los insultos.

Viajeros: (juntos)
No volverá a suceder, y de nuevo le agradecemos por protegernos.

Árbol: Continúen su camino entonces, yo estaré aquí a su regreso y son bienvenidos a refugiarse en mi sombra cada vez que realicen su travesía.

FIN


Hermano y Hermana – Obra de teatro

Título: Hermano y Hermana.

Autor: Adaptado de las Fábulas de Esopo.

Personajes: Narrador, Padre, Hermano, Hermana.

Escenario: Un salón con espejo.

obra de teatro hermano y hermana(Dos jóvenes juegan en el salón y se ven fortuitamente al espejo)

Narrador: Vivía el hombre muy feliz en su pequeña casa, acompañado de sus dos hijos; un jovencito de muy buena apariencia, y una hija menos agraciada. Un día, en sus juegos de niños, por casualidad se miraron ambos en el espejo del salón. El joven de inmediato, se congratuló de su buen parecer, pero la jovencita, sintió algo de rabia ante la reacción tan exagerada de su hermano y tantas autoalabanzas que pronunciaba, pronto, interpretó todo lo que él decía como burlas directas hacia ella.

Hermano: (Con actitud sobrada y vanidosa viéndose frente al espejo) ¡Pero que guapo soy!, por eso todas las chicas andan tras de mí.

Hermana: No exageres, que tampoco es para tanto.

Hermano: ¡Solo mírame!, soy alto, atlético, con ojos claros y abundante cabello, ¡Todo un príncipe!. Salimos a la calle y te lo demuestro, todas se derretirán por mí.

Hermana: ¡Anda que si eres cabeza hueca. Deja ya de molestar!

Hermano: No hermanita, esto no es ninguna molestia, suerte que tienen tus ojos de verme hoy, seguro no ven algo tan lindo seguido.

Narrador: Ese último comentario, hirió los sentimientos de la pobre jovencita, quien fue a quejarse con su padre.

(La chica camina un poco hasta encontrarse con su padre)

Hermana: (Casi con lágrimas en los ojos) Papá, papá, tienes que castigar a mi hermano, se está portando pesado, se ha pasado el día frente al espejo admirándose y diciendo lo bonito que es.

Hermano: No seas chismosa, además no estoy haciendo nada malo.

Padre: (En tono firme)
¡vengan acá los dos!

(El padre los abrazó a ambos, otorgando besos y afecto imparcialmente a cada uno)

Padre: Quiero que los dos se vean en el espejo todos los días, y frente a él, se examinen así mismos. Tú, hijo mío, no debes estropear tu belleza con una mala conducta; y tú, hija, puedes compensar tu carencia de belleza con tus grandes virtudes. Siempre debemos respetar las cualidades y defectos ajenos, y no maltratar a los demás presumiendo de nuestras ventajas.

Narrador: Un buen consejo dado por el padre, que fue aún más allá de lo esperado, pues el chico aceptó humildemente su buena apariencia, y alabó las virtudes de su hermana, ella también aprendió a quererse más a sí misma, y no compararse con nadie.

Pepito y las letras “O” – Obra de teatro

Título: Pepito y las letras “O”.

Personajes: Narrador, Maestra, Juanito, Gerardo, María, Ramiro, Pepito, resto de los niños.

Escenario: Salón de clases.

obra de teatro corta pepito y las letras

(Los niños se encuentran sentados en su lugar, escondiendo su mirada de la maestra para evitar que esta les pregunte algo. Mientras que la maestra camina entre los pupitres).

Narrador: En el salón de clases, los alumnos se encontraban un poco nerviosos, porque la maestra les hacía preguntas, tratando de descubrir cuanto habían aprendido los últimos días.

Maestra: A ver Juanito, dígame por favor…una palabra que tenga entre sus vocales una letra “O”.

Juanito: Muy fácil maestra, “pino”.

Maestra: Muy bien Juanito. Sigue usted Gerardo, pero ahora que sean dos letras “O”.

Gerardo: (Pensativo) Mejor pregúnteme otra cosa maestra.

Maestra: Esfuércese un poco por favor.

Gerardo: Está bien… la palabra es… “coco”.

Maestra: Muy bien, eso me gusta más, ahora que todas las vocales sean “O”. Y es el turno de (volteando de un lado al otro)…Maria… que nos dirá una palabra con tres letras “O”.

María: Goloso, maestra.

Maestra: Muy bien, María. Ahora tú Ramiro, y vamos en cuatro.

Ramiro: (Muy pensativo) monótono maestra…

Maestra: Excelente, todos están haciéndolo muy bien. Veamos si… (volteando de sorpresa) Pepito también está listo y nos puede decir una palabra que tenga muchas letras “O”.

Pepito: (Impresionado se queda pensando y responde con una sonrisa en la boca) Pues Goooooooooooooooooooool.

FIN

Los gatos del tejado – Obra de teatro

Título: Los gatos del tejado.

Personajes: Narrador, gato Romualdo, gato 1, gato 2, gato desconocido, grupo de gatos.

Escenario: Tejados de un vecindario.

obra de teatro corta gatos(Se abre el telón, un gato camina por el tejado, mientras un grupo de ellos maúlla una tonada conocida en el fondo del escenario).

Narrador: Como era su plan de todas las noches, el gato Romualdo caminaba por el tejado, rumbo a la sala de conciertos, pues esa noche ensayarían su canción favorita. A lo lejos, escuchó que la practica ya había comenzado y se dio un poco de prisa.

Gato Romualdo: ¡Cielos!, no pensé que fuera tan tarde, espero no haberme perdido de mucho.

Gato 1: ¡Vaya!, ahí viene Romualdo a toda prisa, es mejor que me haga un lado, no sea que me tire del tejado.

(El gato uno sale de su camino, para que Romualdo siga a toda prisa)

Gato 2: ¡Mira nada más!, ahí viene Romualdo, como siempre tarde a su ensayo.

Narrador: Ambos gatos se cruzan y se dan las buenas noches como es habitual en ellos.

Gato Romualdo: Miauuuuu, miauuuuuu.

Gato 2: Miauuuuu, miauuuuuu.

Narrador: Después de intercambiar el saludo, sigue cada uno con lo suyo. Romualdo apresura aun más el paso, pues quiere llegar antes de que se empiecen a arrojar los zapatos, pero se encuentra en el camino, un gato desconocido y se detiene para darle también las buenas noches, porque es muy educado.

Gato Romualdo:
Miauuuuu, miauuuuuu.

(El gato desconocido responde y sigue de largo)

Gato desconocido: guauuuu, guauuu.

Narrador: Romualdo seguía tan apresurado, que le llevó un par de pasos pensar en el saludo que había recibido del extraño, pero en cuanto se dio cuenta, volvió para cuestionarlo.

Gato Romualdo: (Extrañado) Y ¿se puede saber porque usted da el saludo ladrando como perro?

Gato desconocido: (Con una enorme sonrisa) ¡Pues porque sé idiomas!

FIN

La serpiente y la luciérnaga – Obra de teatro

Título: La serpiente y la luciérnaga.

Autor: Adaptado de las fabulas de Esopo.

Personajes: Narrador, Luciérnaga, Serpiente.

Escenario: Arboles en el fondo.

obra de teatro serpiente y la luciernaga(Empieza con la luciérnaga y la serpiente en el escenario y hacen todo lo que el narrador cuenta)

Narrador: En un día normal, volaba una feliz luciérnaga por los aires. De pronto una serpiente con mucha hambre la miró, se acercó, e intentó comérsela. La luciérnaga esquivó su ataque volando rápidamente hacia los árboles, pero la serpiente no pensaba desistir. La luciérnaga huía rápido y con miedo de la feroz depredadora. Huyó un día y la serpiente no desistía, dos días y nada. En el tercer día, ya sin fuerzas, la luciérnaga paró y dijo a la serpiente:

(Ambos se detienen)

Luciérnaga: ¡Espera un momento!. Sé que estás tan cansada como yo, paremos un momento. Solo para hacerte unas preguntas.

Serpiente: Normalmente no le respondo preguntas a mi comida, pero veamos que sucede.

Luciérnaga: ¿Tú comes luciérnagas?

Serpiente: No.

Luciérnaga: ¿acaso te hice algún mal?

Serpiente: No.

Luciérnaga: Y si tu no comes luciérnagas, ni te hice daño, ¿Porque me persigues?

Serpiente: Porque no soporto verte brillar.

Narrador: Esas fueron las últimas palabras de la serpiente, pero la luciérnaga aparte de brillar, también tiene un par de alas, que la ayudaron a escapar…

Muchos nos vemos envueltos en situaciones donde nos pasan cosas poco agradables, sin haber hecho algo malo o dañado a alguien. Pero esto sucede porque al igual que con nuestra amiga la luciérnaga, hay quienes no soportan vernos brillar.

La envidia es uno de los peores sentimientos que existen, pero no hay que dejar que esto empañe nuestros logros, cuando esto pase, ¡no dejemos de brillar!

Continúa siendo tú mismo(a), sigue dando lo mejor de ti, sigue haciendo lo mejor, no permitas que te lastimen, no permitas que te hieran…

¡Sigue brillando y no podrán tocarte!, porque tu luz seguirá intacta, porque siempre habrá quien te apoye, porque tu huella permanecerá, porque el recuerdo de lo que fuiste e hiciste quedará, ¡pase lo que pase!

FIN

El sastrecillo Valiente – Obra de teatro

Título: El sastrecillo Valiente

Autor: Adaptado del cuento de Los Hermanos Grimm

Personajes: Narrador, Sastre, Gigante de la montaña, Cortesanos, Gigante 1, Gigante 2.

Escenario: Se recomienda su representación con títeres por la complejidad de personajes y escenarios.

obra de teatro sastrecillo

Narrador: Lo que cambio la vida de este humilde sastre, no ha sido obra de la casualidad, ni el simple destino, sino de su ingenio que lo llevó por el buen camino.

Una mañana se le antojo para el desayuno una tostada con mermelada, después de prepararla, la llevó consigo al taller para disfrutarla, pero esta lucia tan deliciosa, que pronto las moscas comenzaron a rondarla.

(El sastre, trata de espantar las moscas sobre su tostada en repetidas ocasiones, pero ellas siempre vuelven)

Sastre:¡Eh, quién las invitó a ustedes!

Narrador: Pero las moscas, que no entendían su idioma, lejos de hacerle caso, volvían a la carga. Por fin el sastrecito perdió la paciencia, sacó un pedazo de paño y empezó a echar golpes. Al levantar el pañuelo, se dio cuenta que había acabado con todas ellas.

Sastre: ¡De lo que soy capaz!, la ciudad entera tendrá que enterarse de esto, ¡Qué digo la ciudad!, ¡El mundo entero!

Narrador: Para lograr su cometido, decidió bordar su gran hazaña en un cinturón: SIETE DE UN GOLPE, decía. Y salió a mostrarle al mundo su nueva habilidad, llevando solamente un queso viejo en el bolsillo y un pájaro que le hacía compañía.

En su marcha se encontró un gigante.

Sastre: ¡Buenos días, camarada!

Gigante de la montaña: ¡Quítate de mí vista, miserable criatura!

Sastre: ¿Ah, sí? (le enseñó el cinturón) ¡Aquí puedes leer qué clase de hombre soy!

Narrador: El gigante vio el emblema “siete de un golpe” en su cinturón y pensó que el sastrecillo había derrotado a siete hombres de una. Por eso le mostró sus respetos, pero no muy seguro de su fortaleza, le retó con una serie de pruebas.

(El gigante agarra una piedra y la exprime hasta sacarle unas gotas de agua)

Gigante de la montaña: A ver si lo haces, ya que eres tan fuerte!

Narrador: El sastre mete la mano en el bolsillo saca el queso y lo aprieta hasta sacarle todo el jugo. Muy impresionado, pero no conforme con esto, el gigante toma una piedra y la arroja muy lejos.

Gigante de la montaña: Anda, a ver si haces algo parecido.

Sastre: Un buen tiro, aunque la piedra volvió a caer a tierra. Ahora verás.

Narrador: Saca al pájaro del bolsillo, lo arroja al aire. El pájaro, encantado con su libertad, alza rápido el vuelo y se pierde de vista.

Sastre: ¿Qué te pareció este tiro, camarada?

Narrador: El gigante se quedó sin palabras, y propuso nuevos retos. A los cuales el sastre salió victorioso. Finalmente, tuvo que aceptar la valentía de aquel hombrecillo.

Gigante de la montaña: Ya que eres tan valiente, ven conmigo a nuestra casa y pasa la noche con nosotros.

Narrador: El sastrecito aceptó la invitación y lo siguió. Cuando llegaron a la caverna, encontraron a varios gigantes sentados junto al fuego, comiendo. Le enseñaron una cama para dormir, sin embargo, era demasiado grande para él, así que, en vez de acomodarse en ella, se acurrucó en un rincón. A medianoche, el gigante se levantó y, descargó un formidable golpe sobre la cama. Luego volvió a acostarse, pensando que había acabado para siempre a tan impertinente sastrecillo. A la madrugada, los gigantes, se disponían a marcharse al bosque cuando, de pronto, vieron al hombrecillo contento saltando en la cueva, aquello fue más de lo que podían soportar, y pensando que iba a matarlos a todos, salieron corriendo, cada uno por su lado. Y el sastre prosiguió su camino. Tras mucho andar, llegó al jardín de un palacio real, y como se sentía muy cansado, se echó a dormir sobre la hierba. Mientras estaba así durmiendo, se le acercaron varios cortesanos, lo examinaron par todas partes y leyeron la inscripción: SIETE DE UN GOLPE.

Cortesanos: ¡Ah!. ¿Qué hace aquí tan terrible hombre de guerra, ahora que estamos en paz? Sin duda, será algún poderoso caballero.

Narrador: Y corrieron a dar la noticia al rey, diciendo que sería un hombre extremadamente valioso en la guerra contra los gigantes. Así cuando el sastre despertó se encontró con la noticia de que obtendría la mitad del condado y la mano de la princesa, si los libraba de los gigantes.

Sastre: Justamente he venido con ese propósito. Estoy dispuesto a servir al rey.
Acabaré muy pronto con los dos gigantes.

Narrador: Así, pues, el sastrecito se puso en camino al bosque, seguido por cien jinetes.

Sastre: Esperen aquí. Yo solo acabaré con los gigantes.

Corrió hasta encontrar a los gigantes que dormían tranquilamente, y aprovechó la ocasión para tirarles piedras, se echaron la culpa mutuamente, y terminaron peleándose entre ellos.

Gigante 1: ¿Por qué me pegas?

Gigante 2: Estás soñando. Yo no te he pegado.

Narrador: Los dos se enfurecieron tanto que arrancaron de cuajo dos árboles enteros y estuvieron aporreándose el uno al otro hasta que los dos cayeron muertos de cansancio. Entonces el sastrecito se posó sobre ellos para que los jinetes pudiesen apreciar que había vencido.

Sastre: Se acabaron los gigantes, aunque debo confesar que el trabajo fue duro.

Narrador: No contento, el rey le encargó otra misión, deshacerse de un unicornio que vivía en el bosque, y para ello el sastrecillo engaño al animal, el cual envistió contra un árbol y se quedó allí atrapado. Siendo poco para su majestad una tarea más se le fue encomendada, atrapar al dichoso jabalí que destrozaba los cultivos; el sastre consiguió encerrarle en una capilla.

Habiendo logrado todas esas hazañas, el rey tuvo ahora que cumplir su promesa y le dio la mano de su hija y la mitad del reino.

Se celebró la boda con gran esplendor, y allí fue que se convirtió en todo un rey el sastrecito valiente.

(Termina la obra con la boda del sastrecillo y la princesa)

Narrador: Con todas sus hazañas dejó más que asombrada a la gente, pues a pesar de su pequeño tamaño y delgada figura había conseguido aplastar a tales fieras, y no fue una labor de fuerza o valentía, el sastre confió ante todo en su potencial, poniendo en práctica su astucia e inteligencia en cada situación.