Category Archives: Obra de teatro corta

La Manta – Obra de teatro

Título:
La Manta

Autor: Inspirado en un cuento del mismo nombre de Víctor Balaguer. Adaptado por: José Luis García.

Personajes: Marido, Esposa, Abuelo e Hijo.

obra de teatro manta(Comienza la escena con una casa en un extremo y en el otro una farola. Se trata de una calle cualquiera, de un pueblo cualquiera). (Entran el Marido y la Esposa).

Marido: Mi padre lleva viviendo con nosotros 14 años. Ya no lo soporto más.

Esposa: Pero es tu padre…

Marido: Él eligió ser padre y cuidó de mí 25 años. Yo no elegí ser hijo y ya llevo 14 cuidando de él. Es insoportable.

Esposa: No debes olvidar que es tu padre. No puedes echarlo a la calle…

Marido: Pues lo tengo decidido. O él o yo.

(Entran ambos en la casa). (El Abuelo y el Marido salen de la casa. Primero el Abuelo, que camina renqueante y luego el otro).

Marido: Padre, sal ya de mi casa. Te he mantenido por más de 12 años. Vete a donde quieras.

Abuelo: Hijo, no me eches. Soy viejo y estoy enfermo.

Marido: El tiempo ya pasó, padre. Vete y no vuelvas.

Abuelo: Dame al menos una manta para abrigarme. Si no, moriré de frío.

Marido: Accedo a eso, para que veas que buen corazón tengo. ¡Hijo, ven aquí!

Hijo: (Solo su voz a lo lejos sin aparecer en escena). ¡Espera que estoy ocupado!

Marido: ¡Qué salgas de una vez te digo!

(Sale el Hijo).

Hijo: Tranquilo. Haberme dicho antes que estabas enfadado…

Marido: Ve al armario y coge una manta y se la das al abuelo.

Hijo: ¿Y para qué?

Abuelo: Tu padre me echa de casa.

Hijo: Espera, abuelo; voy a por la media manta.

(Entra el Hijo en la casa).

(Sale el Hijo de la casa).

Hijo: Aquí tienes la media manta. Ve y aléjate por lo menos, hasta donde la farola.

Abuelo: No te entiendo.

Hijo: Confía en mi abuelo, ve…

(El Abuelo, sin entender nada, se aleja del muchacho en dirección a la farola).

Hijo: ¡Papá, ven, para que veas que buen hijo soy!

(El Marido sale de la casa).

Marido: ¿Qué quieres?

Hijo: Que ya le he dado al abuelo la media manta.

Marido: ¿Qué has hecho?, ve a dónde está y dale también la otra mitad.

Hijo: La otra mitad la guardo para cuando tú seas tan viejo como el abuelo y te eche también de mi casa.

Marido: ¿Qué dices?

Hijo: Que me has enseñado la lección. Cuando seas viejo, te marcharás de mi casa para que no me molestes.

(Y sin decir nada más, el Hijo entra en la casa).

(El Abuelo al ver que su nieto entra en la casa, se separa de la farola y comienza a alejarse aún más de la casa).

Marido: (Para si mismo).
¿Qué he hecho?

(El Abuelo está a punto de salir de la escena).

Marido: Padre, espere, no se vaya.

(Se acerca al trote hasta el Abuelo).

Marido: Tiene que perdonarme, padre; no sé qué es lo que me ha pasado. Por favor, vuelva usted a casa.

Abuelo: ¿Estás seguro?

Marido: No he estado tan seguro de algo en toda mi vida. Vamos a casa, que le prepararé una buena sopa para cenar.

(Los dos se acercan hasta la casa y al llegar el Marido entra en la casa).

Marido: Voy a hacerle una sopa estupenda.

(Y entran ambos en la casa).

Cenicienta – Obra de teatro

Título: Cenicienta.

Personajes: Narrador, Cenicienta, Hermanastra 1, Hermanastra 2, Madrastra, Paje, Príncipe, Hada Madrina, ayudantes de vestido. Adicionalmente gente para la fiesta.

obra de teatro cenicientaNarrador: Cenicienta, era una dulce y amable joven, que vivía con sus dos hermanastras y la madre de ellas. De las cuales no recibía más que malos tratos. (Las dos hermanastras se encuentran en el salón hablando del palacio).

Hermanastra 1: (Grita)
¡Cenicientaaaa! Tráeme mis zapatos.

Hermanastra 2: (Grita)
¡Cenicientaaaa! ¿Terminaste mis deberes?

(Cenicienta entra a escena a toda prisa con los zapatos en mano)

Cenicienta: (Se dirige a la hermanastra y le da los zapatos)
Aquí tienes. (Se dirige a la otra) he lavado toda tu ropa, he colgado tus vestidos…

Narrador: En eso llega la madrastra.

Madrastra: Cenicienta, ¡deja ya la charla!, no pierdas más tiempo y anda a planchar ahora mismo.

Cenicienta: Si Señora.

Narrador: Antes de que Cenicienta se marche a cumplir con más labores. Un paje de palacio llama a la puerta.

Paje: Buenos días, traigo esta carta desde el palacio. (Le ofrece la carta).

Cenicienta: Muchas gracias, (Toma la carta)
que tenga buen día. (Cierra la puerta) ¡Una carta de palacio!

Hermanastra 1: (Le quita la carta)
¡Dámela!

Hermanastra 2: (Le quita la carta a su hermana)
¡Déjame a mí!

Madrastra: (Le arrebata la carta)¡ Niñas, niñas!¡ Esto es para mí!. (Abre la carta y lee).

Su majestad se complace en invitar a todas las muchachas de esta casa a un baile que se celebrará en honor de su hijo el príncipe… ¡esta misma noche!

Hermanastras: (Bailando y saltando)
¡Arreglemos los vestidos!

Cenicienta: yo no tengo que ponerme.

(Se ríen las otras tres)

Madrastra: No digas tonterías y sigue limpiando, gente con esas fachas no entra a Palacio.

(salen las tres por un lado del escenario riendo y por el lado contrario Cenicienta, se marcha cabizbaja)

Narrador: Se arreglaron para el baile con las mejores galas y dejaron a Cenicienta llorando en un rincón. Pero ella recibe una visita inesperada. (El Hada Madrina entra a escena agitando su barita).

Hada madrina: Buenas noches mi niña, ¿Por qué tantas lagrimas?

Cenicienta: Buenas noches señora. Lloro porque no he podido ir al baile de palacio; no tengo un vestido, ni tampoco un coche que me lleve hasta allá.

Hada madrina: No te preocupes hija mía, que te daré todo lo que haz de necesitar. (Agita su varita mágica y entra por un costado del escenario un coche y un par de ayudantes embellecen a Cenicienta, colocándole un hermoso vestido).

Hada madrina: ¡Estás listo! Vamos, vamos, apresúrate o llegarás tarde.

Cenicienta: Muchas gracias Hada madrina.

Hada madrina: Deberás regresar antes de las doce, a esa hora mis hechizos se rompen.

Cenicienta: Así lo haré.

Narrador: Cenicienta, se monta en el coche y sale a Palacio. Ahí todos quedan asombrados con su belleza e inmediatamente el príncipe la invita a bailar. (El príncipe y Cenicienta bailan por largo rato). Sin darse cuenta dan las doce de la noche y es advertida por las campanadas. Dong… dong… dong…

Cenicienta: ¡Tengo que irme!, se me acaba el tiempo, muchas gracias. ¡Adiós!. (sale corriendo)

Príncipe: No te vayas por favor. Dime quien eres.

Narrador: El Príncipe corre tras de ella, pero ya es demasiado tarde, la bella dama se ha esfumado, solo dejo atrás uno de sus zapatos. (Él recoge el zapato). Días después el paje de palacio visita casa por casa midiendo la zapatilla a todas las muchachas del reino, pues el Príncipe dispuso que se casaría con aquella a la que le calzara el zapato. Llegó entonces hasta la puerta del hogar de Cenicienta.

Madrastra: Cenicienta abre la puerta.

Narrador: Las desesperadas hermanastras, no dieron tiempo a los saludos, de inmediato pasaron al paje para que les midiera la zapatilla.

Hermanastra 1: Ese es mi zapato, ¡Póngalo en mi pie!. (El hombre se inclina y lo prueba). ¡Basta, basta!, me lastima, es demasiado pequeño.

Hermanastra 2: ¡Entonces es mío! Yo tengo el pie más pequeño. (El hombre lo prueba en ella) ¡Bah!, si mi pie no ha entrado, seguro ninguno lo hará.

Cenicienta: Falto yo.

Madrastra: Pero que tontería, anda a la cocina.

Paje: Es verdad, discúlpeme por favor.

Madrastra: No le haga caso, es solo una sirvienta.

Paje: Ordenes son órdenes. Acérquese señorita.
(El hombre lo prueba en ella). ¡Le queda perfecto!. (Sale corriendo a Palacio para dar aviso al Príncipe).

Narrador: Y así fue como el príncipe encontró a Cenicienta. Para casarse y vivir felices por siempre.

El lobo aúlla – obra de teatro

Título: El lobo aúlla.

Autor: Adaptación de José Luis García del cuento de Manuel Pilares

Personajes: 4, Tevo y Kosé, Vecino y Vecino 2.

lobo obra de teatro

(En la escena vemos dos casas, una con aspecto muy pobre en un extremo del escenario, y otra con aspecto rico en el otro extremo del escenario).

(Se escucha el viento).

(Desde la Casa Pobre entran en escena Tevo y Kosé, dos rudos leñadores de aspecto pobre).

Tevo: Kosé, tengo hambre.

Kosé: Cómete una piedra. No tenemos comida y no tenemos dinero.

Tevo: Los vecinos nos darán comida.

Kosé: Los vecinos no te la darán.

Tevo: Aun así, les pediré comida.

Kosé: Haz lo que quieras. Yo vuelvo a casa a ver si encuentro un ratón para comer.

(Kosé entra en la Casa Pobre).

(Tevo se acerca a la Casa Rica).

Tevo: ¡Vecino! (Pasa un rato y no pasa nada).

Tevo:
(Llamando con más volumen). ¡Vecino! (Pasa otro rato y sigue sin pasar nada).

Tevo:
(Con una voz atronadora). ¡Vecino!. (La Casa Rica se mueve, como sacudida por un terremoto). (Vecino entra en escena desde la Casa Rica).

Vecino: ¿se puede saber qué pasa?, ¿un terremoto o qué?.

Tevo:
(Como si nada). Hola, vecino.

Vecino: ¿qué pasa?.

Tevo: Tengo hambre.

Vecino: Pues cómete un plato de sopa.

Tevo: No tenemos dinero y tampoco comida.

Vecino: Trabaja y tendrás dinero.

Tevo: No consigo trabajo y mi hermano tampoco.

Vecino: Pues haber estudiado… Si pudiera te daría algo de comida, pero la situación está muy mala para todos. Lo siento. (Y sin decir ni media palabra más, sale de escena y entra en la Casa Rica). (Tevo se acerca a la Casa Pobre).

Tevo: ¡Kosé! (Pasa un rato y no pasa nada).

Tevo:
(Llamando con más volumen). ¡Kosé! (Pasa otro rato y sigue sin pasar nada).

Tevo:
(Con una voz atronadora). ¡Kosé! (La Casa Pobre se mueve, como sacudida por un terremoto).

(Kosé entra en escena desde la Casa Pobre).

Kosé: ¿Estabas aquí?, no te había oído llegar; estaba entretenido chupando una piedra.

Tevo: ¿Una piedra?

Kosé: Tienen minerales.

Tevo: ¿Una piedra?

Kosé: ¿Te dio comida el vecino?

Tevo: No, me dijo que trabajase.

Kosé: No hay trabajo.

Tevo: Ya… (Un momento de silencio y se escucha el aullido de un lobo).

Tevo: Aquí hace frío.

Kosé: Sí, hace frío aquí afuera. (Otro momento de silencio y se vuelve a escuchar el aullido de un lobo).

Tevo: Los lobos comen y no trabajan.

Kosé: No trabajan y comen.

Tevo: Eso es. Y cuando los lobos no tienen comida se ponen a aullar.

Kosé: Sí. Los lobos no trabajan. No piden a los vecinos. Los lobos aúllan cuando no tienen comida.

Tevo: Sí. Cuando no tienen comida los lobos aúllan así: ¡Auuu!

Kosé:
(Más alto que su hermano). Así: ¡Auuu!

Tevo: (Aún más alto). ¡Auuu!.

(Y así los dos hermanos siguen aullando sin decir nada más, intentando en cada aullido superar el de su hermano. En un momento determinado, ambas casas se tambalean con el sonido de los aullidos. Tevo y Kosé, impasibles, siguen aullando).

(Vecino entra en escena desde la Casa Rica).

Vecino:
(Mientras se acerca a los dos hermanos, que siguen aullando).¿se puede saber qué pasa?, ¿un terremoto o qué?

Tevo:
(Como si nada). Hola, vecino. (Siguen aullando).

Vecino: ¿qué pasa?

Tevo: Los lobos cuando no tienen comida, se ponen a aullar.

Kosé: Sí. Los lobos aúllan cuando no tienen comida. (Siguen aullando).

Vecino: Así no hay quien duerma. (Siguen aullando). (Desde el centro del escenario entra Vecino 2).

Vecino 2: ¿Qué pasa?, no puedo dormir con este escándalo.

Vecino: Tienen hambre y dicen que los lobos aúllan cuando no tienen comida.

Vecino 2:
(A los hermanos). Pero ustedes no son lobos.

Kosé: Pero tenemos un hambre de lobos. (Siguen los aullidos).

Vecino 2: Así no hay quien duerma. (Salen los dos Vecinos y los dos hermanos insisten en imitar a los lobos). (Al cabo de un rato entran los dos Vecinos, traen patatas, zanahorias y otros alimentos; cada uno de ellos lleva una cesta llena).

Vecino 2: Aquí tienen comida.

Vecino: Pero cállense de una vez. (Los dos hermanos detienen sus aullidos).

Kosé: ¡Comida!

Tevo: ¡Vamos a prepararla!.

Vecino: En silencio, por favor. (Salen los dos Vecinos).

Kosé: Tevo.

Tevo: ¿Qué pasa?

Kosé: Los lobos no son tontos.

Tevo: Sí. Los lobos no son tontos.

(Y ambos hermanos entran en la Casa Pobre con las dos cestas de comida).

Fin

El árbol de las risas – Obra de teatro

Título: El árbol de las risas

Autor: Mariana Ramos

Personajes: El árbol, Narrador, Luis, Pedro, Bertha, Gogo (El hombre Malo)

 arbol de las risas obra de teatroSe abre el telón y muestra una placita, que tiene en medio un árbol sonriente, con hojas de muchos tamaños y colores. Dos niños juegan a su alrededor.

Narrador: El árbol que está en medio de la plaza es el más sonriente de todos, la gente del pueblo lo ama, porque comparte sus sonrisas con los demás. De esta forma, nadie puede estar triste.

Después un niño triste entra a escena y se sienta por ahí cabizbajo.

Luis: ¡Ay que tristeza!. (Suspira).

Pedro: (Se acerca a Luis y pregunta) ¿Qué pasa?,¿Por qué estas triste?.

Luis: Me duele la barriga y no me permiten comer helado.

Bertha: (También se acerca). No estés triste. Te presentaremos a nuestro amiguito Risitas y veras que te sientes mejor.

Los tres chicos se acercan al árbol y juegan alrededor de él. Pronto Luis se siente mejor y comienza a reír.

Bertha: ¿Lo ves?, ¡te lo dije!, nuestro amigo Risitas, es especialista en curar la tristeza.

Narrador: Los niños jugaron hasta el atardecer y regresaron a casa muy contentos. (Los niños salen de escena y el árbol se queda solo). Al llegar la noche, el señor Gogo, vino desde un pueblo vecino y fu directo a la placita. A él no le gustaba que la gente fuese feliz, así que aprovechó que no había nadie, para arrancarle las hojas al pobre de Ricitas.

El hombre malo entra a escena, caminando de puntitas, y al llegar al árbol le arranca sus hojitas y lo patea en el tronco, hasta que deja de reír. Después sale de escena.

Narrador: A la mañana siguiente el árbol amaneció enfermo, casi muerto. La gente se puso muy triste cuando lo vio, y la risa desapareció de sus caras.

Pedro: ¿qué le habrá pasado?.

Bertha: ¿Alguien lo lastimó?.

Los niños recogen sus hojitas, lo cuidan, lo riegan.

Narrador: A pesar de los buenos cuidados de los niños, Risitas no mejoraba, hasta que Luis, regresó con una genial idea. (Luis entra a escena)

Luis: Para curarlo, tenemos que darle lo que nos dio siempre.

Todos los niños: ¡Sonrisas!.

Se hace lo que el narrador describe a continuación.

Narrador: Se juntaron todos, haciendo ronda alrededor del árbol, tomados de las manos y empezaron a reír. Rieron tan fuerte que la tierra vibraba. Risitas sacó nuevas hojas y se llenó de vida. En un principio apenas se escuchaban sus risas, pero terminó riéndose tan alto que contagió al Sol. Este envió las risas en cada rayito y así se inundaron de alegría también los pueblos vecinos. Así que el Señor Gogó, no tuvo escapatoria, de sus labios, comenzaron a salir risas. Y jamás tuvo intensiones de dañar al árbol de nuevo.

FIN

Adaptado del cuento “El árbol de las risas” de Mariana Ramos.

¡Vamos a la playa! – obra de teatro

Título: ¡Vamos a la playa!

Autor: Fabián Choque

Personajes: Don Rogelio (El Papá), Doña Lola (La mamá), Timmy (El hermano menor), Sabina (La hermana mayor)

¡Vamos a la playa!, obra de teatroSe abre del telón y aparece toda la familia corriendo por todo el escenario totalmente apurados

Doña Lola: ¡Apúrense por favor que ya tenemos que irnos! ¡Ay! (Sigue corriendo por todo el escenario)

Sabina: (Se pone frente al público toda desesperada. Se queda en silencio por un momento) ¡No encuentro mi bloqueador! (Se coge la mejillas) ¡Me voy a quemar la piel!

Timmy: (Poniéndose a su lado, la abraza y le jala de la mejilla) ¡Gran cosa por este pellejo!

Sabina: (Lo empuja) ¡Cállate, renacuajo! ¡Vete! (Grita desesperada) ¡¡¡Mamá!!!

Doña Lola: (Va hacia ella) ¡Qué pasa, hija!

Sabina: (La abraza) Mamá, no podré ir.

Doña Lola: (La mira sorprendida) ¡Por qué no, hija! (Se acerca a ella) 

Sabina: (Se coge la cara mientras mira a su mamá) ¡Porque me malograré el cutis con el sol!

Timmy: (De lejos) ¡Es pellejo!

Sabina: ¡¡¡Mira, ya cállate!!! (Ve a su mamá) ¡Qué hago, mami! (Apoya la cabeza en su pecho) 

Doña Lola: (Le golpea suavemente la cabeza) Ya hijita (Mira a todos lados como buscando a alguien) Ya, ya, ya (Ve a su esposo) ¡Mira, acá está tu papá! (Toma su mano y lo jala hacia Sabina) ¡Él sabrá cómo ayudarte! (Mira a su esposo y le habla en secreto) ¡Ayuda a tu hija, oye! (Se va) 

Don Rogelio: (Abrazándola mientras mira a su esposa, molesto y le habla en secreto) ¿¡Cómo safaz del bulto, no!? (Mira a su hija) ¡A ver, qué pasa hija!

Sabina: ¡Papá, se me ha perdido mi bloqueador y se va a malograr mi tersa piel!

Timmy: ¡Se va a parecer a la vieja del “Titanic”! (Se ríe) 

Sabina: (Toma un adorno de la mesa de centro y se lo lanza a su hermano) ¡¡¡Ya cállate!!!

Don Rogelio: (Ve a su Timmy) ¡Ya no molestes a tu hermana! (Ve a su hija y la sigue abrazando) 

Sabina: ¡Qué hago, papi!

Don Rogelio: ¡Ya no te preocupes, hija! (Pasa su esposa y le muestra su reloj en señal que se apure) Mira, llegando allá te compraré un sachet para ti solita, ¿OK?

Timmy: ¡Sí, cómprale porque si no todos van a preferir ahogarse en el mar! (La mamá se acerca a él por detrás y se lo lleva de las orejas fuera de escena) 

Doña Lola: (Mientras se lo lleva fuera de escena) ¡Deja de molestar a tu hermana!

Timmy: ¡Auch….mamá me duele! (Mira a su hermana) ¡Ya ves lo que causas, “pellejitos”!

Sabina: ¡Fuera de acá! (Mira a su papá) ¡Papi! (Coloca la cabeza en el pecho de su papá) 

Don Rogelio: Vamos hija (La abraza y camina con ella) ya verás que seguirás siendo la misma chica linda de siempre con o sin bloqueador, ¿Está bien?

Sabina: (Con voz triste) Eso espero (Van saliendo de escena) ¡Ya mi hijita, ya!

Timmy: (Desde fuera del escenario) ¡Ay, Freddy Krugger!

Sabina: ¡¡¡Mamá!!! (Luego de unos momentos, entra Timmy a escena de puntas y se pone a buscar algo debajo del sofá) (Después, saca el bloqueador de su hermana, con mirada maliciosa)

Timmy: Acá está (Se ríe. Después, toma un recipiente con mayonesa y le pone otra etiqueta) 

Timmy: (Va saliendo de escena, caminando y saltando) ¡Hermanita, ya encontré tu bloqueador! (Se va cerrando el telón) 


El Zorro y el Caballo

zorro y caballoObra de teatro: El Zorro y el Caballo.

Autor: Hermanos Grimm, Adaptación: Kidsinco, Ilustración: Rodrigo López, Chile.

Personajes: (5 niños): Narrador / Caballo / Granjero / Zorro / León

Narrador: Había una vez un granjero que tenía un caballo fiel que ya era muy viejo para trabajar. Un día el caballo le dijo:

Caballo: Tengo hambre… no me has dado de comer en dos días.

Granjero: ¿Cómo esperas que te alimente, si ya no trabajas?

Caballo: Tú sabes que estoy viejo y que he trabajado para ti durante muchos años.

Granjero: Lo sé… y te quiero… pero tienes que demostrarme que todavía eres fuerte.

Caballo: ¿Y cómo puedo demostrarte que todavía soy fuerte?

Granjero: Si me traes un león, te seguiré cuidando. Pero por ahora, vete de mí establo.

Caballo: Pero… ¿dónde voy a vivir?

Granjero: Ése es tu problema… ¡vete!

Narrador: El caballo abandonó la granja y se fue a la selva.

Caballo: Oh, ¡estoy muy triste! ¿Qué voy a hacer ahora? ¿Dónde voy a vivir? ¿Qué voy a comer?

Narrador: Pero de pronto apareció un zorro.

Zorro: ¿Qué te pasa? ¿Por qué estás tan triste? ¿Qué estás haciendo aquí solo?

Caballo: ¡Oh, pobre de mí! La codicia y la lealtad no pueden vivir en la misma casa.

Zorro: ¿Qué quieres decir?

Caballo: He trabajado mucho para mi amo y por muchos años, pero él se ha olvidado de todo el trabajo que hice.

Zorro: ¿Qué te hizo?

Caballo: Estoy viejo, y ya no puedo tirar de la carreta ni arar bien, así que me dijo que ya no quiere darme de comer, y que abandonara la granja.

Zorro: ¿Eso dijo? ¿Qué te fueras? ¿Sin darte una oportunidad?

Caballo: Bueno, me dijo que si era suficientemente fuerte como para traerle un león, que me podía quedar, pero él sabe bien que no puedo hacerlo.

Zorro: ¡Eso no es justo!… De todas maneras… yo te voy a ayudar.

Caballo: ¿Y cómo puedes ayudarme?

Zorro: Sólo haz lo que te digo. Acuéstate en el piso, estírate como si estuvieras muerto… y no te muevas.

Caballo: Haré lo que me digas. Ya no tengo nada que perder.

Zorro: Bien, ahora espérate, voy a buscar al león.

Caballo: ¿Estás seguro?

Zorro: Sí, ahora regreso… y no te muevas.

Narrador: El zorro se fue a buscar al león, que se encontraba en una cueva no muy lejos de allí.

Zorro: ¡León! ¡León!

León: ¿Qué quieres? ¿No ves que estoy durmiendo?

Zorro: Tengo buenas noticias para ti. ¡Encontré un caballo muerto! Ven conmigo y podrás tener una deliciosa comida.

León: ¡Vamos!

Narrador: El león se fue con el zorro, y cuando llegaron al lugar donde estaba el caballo, el zorro le dijo:

Zorro: Después de todo, no es muy cómodo para ti… tengo una idea… lo amarraré a tu cola, y entonces podrás arrastrarlo hasta tu cueva y allí podrás comértelo con tranquilidad.

León: ¡Es muy buena idea!

Narrador: Entonces el león se tendió sobre el suelo para que el zorro pudiera amarrar el caballo a su cola. Pero el astuto zorro amarró las patas del león a la cola del caballo. Y cuando terminó de amarrarlo, le gritó al caballo.

Zorro: ¡Empuja, caballo, empuja!

Narrador: Entonces el caballo se paró, y se llevó al león.

León: ¡Déjame ir! ¡Déjame ir!

Narrador: Entonces el león empezó a rugir y rugir y todos los pájaros del bosque volaron asustados, pero el caballo lo dejó rugir, y lo arrastró por el bosque hasta la granja. Cuando el granjero lo vio, exclamó sorprendido:

Granjero: ¡Oh! ¡Ohhh!

Caballo: Te traje el león. ¿Ya estas satisfecho?

Granjero: ¡Claro que lo estoy! Te quedarás aquí conmigo para siempre. Y comerás la mejor comida que tengo.

Narrador: El granjero desamarró al león que salió en carrera hacia la selva, y el caballo vivió feliz el resto de sus días, cuidado por su amo.


Las vaquitas rebeldes

Obra de teatro: Las vaquitas rebeldes

Autor: María Alicia Esain, Inspirado en “Una vaquita en el jardín” de Marta Giménez Pastor

10 Personajes:

Sol, Árbol, Pajarito, Pajarita, Flor Roja, Flor Azul, Flor Blanca, Vaquita 1, Vaquita 2, Hada Primavera

vaquitas

Narrador: Hoy el campo está listo para la llegada de la primavera. Flores, plantas y bichos sienten la caricia del Sol que la anuncia. Mientras casi todos ellos se preparan para recibirla, las vaquitas de San Antonio, muy enojadas, llegan con una pancarta que dice: Parece que el Hada Primavera verá arruinada su fiesta de bienvenida.

¿Qué habrá ocurrido con esos lindos bichos?¿Cuál será la causa de su enojo?¿Qué opinan los demás personajes de esta historia?¿Tendrá que venir un detective a investigar?

Para saberlo, escuchen y miren con atención, así se enterarán…

Escena 1

Sol:-¡Vamos, vamos, arriba, a trabajar! El invierno se fue, es hora de recibir a la primavera. Ninguno debe faltar.

Árbol:- ¡AUMMMMMMMM! Qué pereza tengo! He dormido todo el invierno…¿Ya pasó?¿No puedo dormir un poco más?.

Sol:-De ninguna manera, están brotando las hojas en tus ramas. Debes vestirte de verde, la primavera llegará y es necesario estar listo. Vendrán los niños a jugar aquí y necesitarán tu sombra.

Árbol:-Bien, bien, bien, llega el tiempo más lindo para mí. Tiene razón Don Sol, ya me visto de verde.

Pajarito:-¡Qué buen Árbol me encontré! Aquí haré mi nido. Le avisará a Pajarita mi novia, que venga a ayudarme.

Sol:-¡Adelante, Pajarito! El Hada Primavera estará feliz de verlos.

Pajarita:-Vengo a ayudar, tengo plumas, pelusas y ramas para el nido.

Árbol:-¡Qué bueno, estoy un poco solo, ahora tendré compañía!

Flor Roja:-Aquí estoy yo, nuevita y suave. Me quedo por este lado, cerca de usted Don Árbol.

Sol:-Eso es…y que vengan otras flores. Ninguna debe faltar¡¡Vamos, vamos!!

Flor Azul: -Señor Sol, qué mandón que se ha puesto esta temporada. Nos sacaremos las medias de lana y nos arrimaremos a Don Árbol.

Flor Blanca:-Yo guardaré los gorros de dormir para el próximo invierno, son abrigados y los necesitaremos cuando venga el frío.

Vaquita 1:-No nos esperen, estamos cansadas de que nadie se fije en nosotras.

Vaquita 2:-Sí, no nos miran o si lo hacen, andan preguntando si somos las vaquitas del dulce de leche…

Vaquita 1:-O se asustan pensando que picamos, como los mosquitos.

Vaquita 2:-O las abejas.

Pajaritos:-¡Pero qué muchachas tan rezongonas!

Árbol:-Ya lo creo, qué tendría que decir yo, siempre en el mismo lugar y sin poder andar por ahí, como ustedes.

Flores:-Un poco de razón tienen las chicas, nos parece. Todo el mundo pasa y nadie las mira, es cierto…

Sol: -A mí el Hada Primavera me dijo que las necesitaba, así que aquí deberán esperarla…

Vaquitas:-Si es así, nos quedaremos.

Escena 2

Hada Primavera:-¡Buenos días a todos! ¡Don Sol, qué buena luz! Árbol, tus hojas son muy bellas y verdes…¡Qué bien les está quedando el nido, Pajaritos!¡ Flores, muy buenos esos pétalos de colores!¿Dónde están mis vaquitas de San Antonio? Sin ellas no puedo andar por aquí.

Vaquitas: -¿Realmente es así, Señora Primavera?.

Hada Primavera:-¡Por supuesto! Si los chicos no las encuentran sobre las flores, mi fiesta no está completa…¡ No hace falta que sean las vaquitas del dulce de leche!. Ustedes son los bichos de la buena suerte.

Vaquitas:-No nos habíamos dado cuenta ¡Gracias por avisarnos!.

Los demás:-¡Felicitaciones!

Hada Primavera:-Ahora sí mi fiesta puede comenzar. Cantemos y bailemos juntos:

¡El Hada Primavera de verde se vistió,

el canto de los pájaros el aire alegró!

¡ Un mundo de color ha llegado hasta aquí

y bajo el tibio Sol florece el jardín!

A acompañar a las flores las vaquitas vendrán,

y a quienes las encuentren mucha suerte darán.

¡ Cantemos todos juntos esta linda canción

que reine la alegría en cada corazón!

Fin

Caperucita Roja

Titulo: Caperucita Roja.

Autor: Hermanos Grimm.

Personajes: (6 niños).

Narrador / Caperucita Roja / Madre / Lobo / Abuelita / Leñador

Categoria: Obra de teatro

obra de teatro infantil caperucita roja

Narrador: Había una vez hermosa niña llamada Caperucita Roja…

Madre: Caperucita, la abuela está enferma. Sé una buena niña y llévale esta canasta de comida.

Caperucita: De acuerdo, mami.

Madre: Aquí tienes un pastel, algo de pan y miel.

Caperucita: Ya mismo la llevo, seguiré el sendero del bosque.

Madre: Sí. Por favor ve directo a casa de la Abuela y ¡no hables con ningún extraño!.

Narrador: Caperucita se desvía un poco del camino recogiendo flores para su Abuelita cuando se encuentra con un Lobo…

Lobo: ¿Hacia dónde vas, pequeña?

Caperucita: A visitar a mi Abuelita que está enferma. Vive al otro lado del bosque.

Lobo: Deja que te acompañe. Este bosque es muy peligroso.

Caperucita: ¡Gracias! Es usted muy amable, Sr. Lobo, pero mi madre me ha dicho que no hable con extraños.

Lobo: Esta bien dulce niña, pero ten cuidado en tu camino.

Narrador: El lobo se aleja entre los árboles y Caperucita continua recogiendo flores. Pero mientras reúne suficientes para formar un hermoso ramo, el hábil Lobo corrió a la casa de la abuela y golpeó a su puerta…

Abuelita: ¿Quién es?.

Lobo: Soy Caperucita, te he traído comida.

Abuelita: ¡Ah! entra, querida. Estoy en cama.

Lobo: Hola Abuelita. ¡¡¡¡Sorrrrrrpresa!!!!.

Abuelita: ¡Ohhhh! ¡¡¡¡Socorro!!!! ¡¡¡¡Socorro!!!!.

Narrador: Pero el Lobo se devoró a la Abuelita en un instante, se vistió con sus ropas y se metió en la cama. Caperucita Roja golpeó a la puerta…

Lobo:¿Quién es?

Caperucita: Soy yo, tu nietecita.

Lobo: Entra, querida.

Caperucita: ¡Hola! Ohhh, Abuelita, ¡¡qué ojos tan grandes tienes!!

Lobo: Para verte mejor, tesoro.

Caperucita: Y Abuelita, ¡¡qué brazos tan largos tienes!!

Lobo: Para abrazarte mejor, tesoro.

Caperucita: Pero Abuelita, ¡¡qué dientes tan grandes tienes!!

Lobo: ¡¡Para COMERTE mejor, tesoro!!

Narrador: Y el Lobo se devoró a Caperucita Roja en un parpadeo. Estaba tan satisfecho que pronto se quedó dormido y empezó a roncar ruidosamente. Esos sonidos llamaron la atención de un Leñador que pasaba y echó un vistazo para averiguar… así fue que el valiente Leñador entró, a la casa de la abuela y al ver al lobo con la panza hinchada y dormido sobre de la cama de la abuela vistiendo sus ropas, le abrió la barriga y, de un salto, salieron la Abuelita y Caperucita Roja…

Caperucita: ¡¡Muchísimas gracias!!.

Abuelita: ¡¡Le estaremos siempre agradecidas!!.

Leñador: ¡¡Ese malvado Lobo no las volverá a molestar!!.

Narrador: Caperucita Roja prometió no volver a hablar con extraños nunca. Y todos ellos vivieron para siempre felices.

Los pequeños osos

 Titulo: Los pequeños osos

Autor: Alan Rejón

Personajes: Narrador,Christian (oso),José (oso),Rebeca(Mariposa)

Categoria: Obra de teatro

obras de teatro infantiles osos

Narrador: Esta pequeña obra habla sobre la amistad, la cual niños deben saber que es una de las cosas más fuertes del mundo, nuestra historia se centra en dos pequeños osos, Christian y José, quienes siempre habían sido amigos, por eso nunca se peleaban, su mejor amiga “No-Oso” era una pequeña mariposa llamada Rebeca quien siempre los ayudaba cuando tenían problemas.

(Los tres animales entran a escena y se acercan al río, en el sólo hay un pez, los dos osos corren rápido para atraparlo, ambos lo hacen)

Christian y José: ¡Es mío!

Narrador: Así como pasa en todas las amistades, los osos encontraron algo por lo que pelear y así lo hicieron.

Christian: Yo lo atrapé primero.

José: ¡Mentira, yo lo atrapé!

Christian: ¡Pero yo lo vi primero!

José: Deja de mentir, y déjame comer mi pescado en paz.

Christian: ¡Es mi pescado!

Narrador: Si por algo son conocidos los osos en el mundo es porque son animales muy testarudos, así que la pelea duro mucho, mucho tiempo… Casi 15 minutos, hasta que Rebeca se desesperó y decidió solucionarlo todo.

Rebeca: ¿Qué les pasa a ustedes dos? Con todo el tiempo que ya pasó, ese pescado ya puede ser sushi.

José: Rebeca, el sushi es pescado crudo, nosotros comemos pescado crudo.

Christian: Cierto.

Rebeca: ¡Eso no importa! ¿Por qué se están peleando?

José: Por el pescado

Rebeca: ¡Eso ya lo sé! Pero ¿Para que pelean si no es necesario?

Christian: ¿No lo es?

Rebeca: ¡Claro que no! Nunca es necesario pelearse.

José: ¿Pero qué hacemos con el pescado?

Rebeca: ¿En serio no saben qué hacer?

(Los osos se miran incrédulos)

Christian: No.

José: Ni la más mínima idea.

Rebeca: Ositos tontos, serán más grandes pero piensan menos.

Christian: ¿Y qué hacemos?

Rebeca: ¡Compartan! Con sus garras corten el pescado a la mitad y así ambos podrán comer.

José: ¡Cierto!

Christian: ¿Por qué no lo había pensado antes?

Rebeca: Ustedes son buenos amigos, no vale la pena pelearse por cualquier pequeñez… Como un pescado.

(Los osos dividen el pescado y se lo comen, luego los tres animales salen de escena caminando felizmente)

Narrador: Y así es como Christian y José, gracias a su mejor amiga “No-Oso” descubrieron el valor de compartir. Pelear con los amigos es malo niños, si alguna vez lo hacen recuerden lo que nuestros amigos hicieron hoy y ¡Dividan el pescado a la mitad!

Fin