Category Archives: Obra de teatro corta

Obra de teatro – De Azucena la cena

Título: De Azucena la cena.

Autor: Adela Basch.

Personajes: Azucena, Mozo.

Escenario: Restaurant elegante.

obra de teatro azucena la cena

(Inicia la escena en un restaurant elegante. Entra Azucena, una mujer muy bien vestida y se sienta a la mesa. El mozo se acerca, ella se levanta, lo toma del brazo y lo conduce hacia su mesa).

Azucena: (Habla rápido.)
Buenas noches, señor. Por favor, ¿me podría atender enseguida? Estoy apurada.

Mozo: ¿Qué dice, si la podría tender? ¿Dónde quiere que la tienda?

Azucena: Disculpe, dije si me podría atender.

Mozo: Sí, ya escuché, me preguntó si la podría tender. Esto es un restorán, no es un lugar para que la gente se tienda. Si se quiere tender vaya a tenderse a un sillón, a un sofá o a una plaza.

Azucena: ¿A una plaza? ¿Para qué?

Mozo: Para tenderse en un banco, si quiere.

Azucena: Yo a los bancos voy a pagar las cuentas, no a atenderme. Para atenderme voy a…

Mozo: (La Interrumpe)
Claro, para tenderse viene al restorán. Pero aquí la gente no viene a tenderse, viene a comer. Si quiere tenderse vaya a otro lado.

Azucena: Señor, usted no me entiende, yo no quiero tenderme.

Mozo: Señora, usted me preguntó si yo la podría tender. Y yo a los clientes no los tiendo.

Azucena: Yo no sé si los tiende, pero ¡me parece que no los entiende!

Mozo: (Irritado) ¡Claro que los entiendo! Pero no los tiendo. Lo único que a veces tiendo es la ropa: camisas, medias, pan…

Azucena: (Lo interrumpe) ¡Pan! Justamente, podría ir trayendo pan, por lo menos.

Mozo: Señora, yo me refería a pantalones.

Azucena: ¿Pantalones? ¿Para qué quiero que me traiga pantalones? Si quisiera pantalones no vendría a un restorán, iría a una tienda de ropa. Si vengo acá, es para comer.

Mozo: ¿Y por qué no come en lugar de hablar tanto?

Azucena Cómo quiere que coma si usted no me trae nada, ni siquiera me muestra las entradas?

Mozo: Señora, usted de entrada tomó las cosas mal.

Azucena: ¿Qué voy a tomar mal si no me trajo nada para tomar? Ni agua me trajo…

Mozo: Si usted me pide que la tienda yo no sé qué traerle.

Azucena: Señor, por favor, entienda: no le pido que me tienda, ¡sino que me atienda!

Mozo: ¿Y por qué no empezó por ahí? Si usted no es clara yo no la puedo atender.

Azucena: ¡Señor, sepa que yo no soy Clara! Nunca fui Clara ni lo voy a ser. A mí me llamaron siempre Azucena.

Mozo: ¿A mi cena? ¿Quién la llamó a mi cena?

Azucena: ¿A su cena? Nadie me llamó a su cena.

Mozo: Pero, ¿en qué quedamos? ¿No acaba de decir que siempre la llamaron Azucena?

Azucena: ¿Y a la cena de quién quiere que me llamen? Señor, ¿por qué no la termina con esta escena y se ocupa de mi cena?

Mozo: Señora, no la entiendo. Usted dijo que la llamaron a mi cena, y acá la que viene a cenar es usted, no yo. Yo estoy trabajando de Mozo.

Azucena: Sí, de Mozo… demos o… demos o… otra oportunidad a esta situación. Mire, ¿por qué no me trae algo para comer?

Mozo: Cómo no. ¿Le gustaría como entrada probar unos tomates rellenos?

Azucena: Podría ser. ¿Están buenos?

Mozo: Claro, son tomates de quinta.

Azucena: ¡Tomates de quinta! ¡Lo único que faltaba! ¡Y lo dice tan campante! Señor, sepa que si vengo a un restorán es para que me sirvan comida de primera, no de quinta.

Mozo: Pero, señora, justamente, son tomates de quinta, excelentes…

Azucena: (Se levanta y ce acerca a la puerta)
¡Quédese con su entrada, que yo prefiero la salida! ¡Mal educado! ¡Vaya a ofrecer sus tomates a otro lado!

(Telón)

La importancia de las obras de teatro

La importancia de las obras de teatro

 Desde la formación de las culturas antiguas, el teatro se utilizó para que la sociedad pudiera exponer los elementos de su cotidianeidad. Debido a la falta de otras artes, el teatro ganó inmediatamente el lugar como una de las formas artísticas más antiguas y primarias que conoce el hombre, siendo así una de las más accesibles y al mismo tiempo más complejas.

Desde su escalón privilegiado, servía como espacio para que se expusieran a tono de tragedia o comedia elementos de la vida diaria. Ayudándose de la creatividad, se crearon guiones, historias
y se desarrollaron modos de interpretarlas. Además, se establecieron escenografías, música, baile y muchos otros elementos que hoy hacen del teatro un fenómeno muy completo.

La accesibilidad consiste en que no se necesita una gran inversión para poder montar una obra de teatro, pero a la vez, la complejidad reside en el trabajo que conlleva su elaboración, ya que una misma obra puede ser representada miles de veces y cada una de ellas con significados diferentes, pues la función de estas es ser el reflejo de una sociedad.

El teatro es una de las pocas artes que requieres de un gran esfuerzo, pues se conjugan en él, infinidad de disciplinas artísticas, se trabaja inevitablemente en equipo, y tienen que conciliarse un sinfín de personalidades distintas, por eso el éxito de las obras de teatro depende mucho de la buena relación del equipo de trabajo. Lo más importante es que todos tengan la disposición y una misma visión del guion.

Muchos teóricos afirman que la función principal del teatro el divertir, pero no solamente se trata de eso, una obra de teatro siempre tiene un mensaje y generalmente son temas de reflexión o una moraleja, por lo que es importante, lo repetimos nuevamente, que todos los participantes tengan la misma visión y se pueda lograr el objetivo.

Obra de teatro – Las cuatro ranas

Título: Las cuatro ranas.

Autor: Adaptado de la Leyenda de las cuatro ranas.

Personajes: Narrador, Rana 1, Rana 2, Rana 3, Rana 4.

Escenario: un rio, un tronco, una cascada.

cuatro ranas obra de teatro cortaNarrador: Cuatro ranas se encontraban sentadas sobre un tronco que flotaba en la orilla de un río. De pronto el madero fue arrastrado por las aguas. Las ranas, sorprendidas por lo que estaba sucediendo observaban interesadas el movimiento del tronco. Esto es una experiencia nueva para ellas y cada una lo interpreta a su manera y expresan sus opiniones.

Rana 1: ¡Qué madero tan maravilloso! Es un tronco mágico que se mueve por fuerza propia como nunca habíamos visto, como si estuviese o vivo, o si tuviese dentro algo que lo impulsa a moverse.

Narrador: La segunda rana mira a la primera con algo de contrariedad y luego se dirige a las otras.

Rana 2: No queridas amigas y compañeras de viaje. El madero no tiene vida ni es mágico. Es como cualquier otro tronco inerte. Lo que se mueve son las aguas del río que van hacia el mar y arrastran el madero.

Narrador: La tercera rana no quiere quedarse atrás y entra también a la plática para corregir a las primeras.

Rana 3: Ni se mueve el madero, ni se mueve el río. Lo único que se mueve es nuestro pensamiento. El movimiento está solo en la mente. Lo demás es pura ilusión. Esta es la verdad.

Narrador: En este punto, las tresranas comenzaron a discutir sobre qué era lo que realmente se estaba moviendo, sin embargo, no lograban ponerse de acuerdo. La discusión se intensifica. Cada una de ellas defiende su teoría lanzando nuevos argumentos sin escuchar la opinión de las demás. Así que decidieron consultar a la cuarta rana, que hasta aquél momento había escuchado todo en silencio.

Rana 4: Se mueve el tronco, el río y nuestro pensamiento. Ninguna se equivoca, todas tienen razón.

Narrador: Al oír esto, las tres ranas de molestaron mucho, porque ninguna quería admitir que la suya no fuera la verdad completa y que las otras no se hubieran equivocado. Así que juntas, tiraron al agua a la cuarta. Y así como ellas, las personas tampoco soportamos que nuestras explicaciones no aclaren todas las condiciones de la vida, y muchas veces preferimos defender nuestras teorías, que atender la realidad.

La cuarta rana, a salvo en la orillas, les grito a las otras tres.

Rana 4: ¡Cuidado! Oigo el ruido de una catarata caerán si no saltamos antes.

Narrador: Pero las ranas estaban tan ocupadas tratando de demostrar que tenían razón, que no escuchan lo que se les advierte. Insisten en imponer su teoría a las demás y no saltan del madero, caen por la catarata, mientras el ruido de las aguas ahoga su discusión.

Las ranas obstinadas cerraron sus ojos a las advertencias, cerraron sus oídos al ruido preveniente de la catarata. Solo les importaba el sostenimiento de su punto de vista y no la verdad.

Obra de teatro – El pastorcillo mentiroso

Título: ¡Ayuda!, viene el lobo.

Autor: Adaptado del cuento Pedro y el lobo.

Personajes: Narrador, Pastorcillo, gente del pueblo, ovejas, lobo.

Escenario: El pastizal.

obra de teatro pastorcillo mentiroso(Empieza la escena con el pastorcillo cuidando de las ovejas)

Narrador: Había una vez un pastorcillo que tenía a su cargo todas las ovejas del pueblo. A veces el tiempo se le iba de prisa, pero ciertos días, el chico se aburría de solo ver pastar a las ovejas. Así que un día decidió divertirse a costa de los vecinos.

Pastorcillo: (gritando) ¡Auxilio!, ¡Socorro!, ¡viene el lobo para devorarse las ovejas!

Narrador: En cuanto la gente escuchó los gritos del pastorcillo, fueron corriendo para ayudarle a espantar el lobo, pero el lugar de eso, lo encontraron riéndose por lo bien que le salió la broma. Todos los pobladores volvieron a casa muy enfadados.

(Se apagan las luces por un momento y se encienden de nuevo para ver al chico cuidando de las ovejas)

Narrador: El tiempo pasó, y una semana más tarde cuando el muchacho se aburría del nuevo, volvió a gritar.

Pastorcillo: -¡Socorro! ¡Que viene el lobo y devora las ovejas!

Narrador: Otra vez las personas del pueblo corrieron para ayudarle y lo encontraron riéndose como la primera vez, pero no pudieron hacer más que regañarlo.

Gente del pueblo: Esas bromas que hacen son de muy mal gusto, no puedes portarte de esa manera.

(Se marchan enfadados)

(Se apagan las luces por un momento y se encienden de nuevo para ver al chico cuidando de las ovejas)

Narrador: Sin aprender la lección, semanas después el muchacho hizo la misma broma, una y otra vez, en todas ellas la gente acudía a su llamada de auxilio, solo para encontrar al pastorcillo riendo. Sin embargo, esto había mermado ya la paciencia de los buenos vecinos, y durante una tarde de invierno, mientras el muchacho reunía las ovejas para regresar, vino un lobo de verdad. El jovencito estaba aterrado, un enorme lobo se acercaba saboreándose las ovejas.

(El pastorcillo corre asustado y grita a todo pulmón)

Pastorcillo: ¡Socorro! ¡Que viene el lobo y devora las ovejas!

Narrador: Pero en esa ocasión, nadie en el pueblo salió para ayudar al muchacho, porque nadie cree a un mentiroso, aunque alguna vez diga la verdad.

FIN.

El doctor y el futbolista – Obra de teatro

Personajes: Narrador, Futbolista (Paciente), Doctor, Enfermera, Paciente 1 (señora mayor). Paciente 2(Pablito), Mamá de Pablito, 4 pacientes en espera.

Escenario: consultorio del doctor y sala de espera.

doctor y el futbolista obras de teatro(Comienza la escena, con el Doctor atendiendo al paciente 1, mientras la enfermera arregla unos papeles y la gente en la sala de espera habla de cualquier tema)

Narrador: Es un día normal en el consultorio del Doctor Rodriguez. Los pacientes van y vienen, algunos con sonrisas, otros con malas caras, pues no a todos les agradan las visitas con el médico.

Doctor: Y no se le olvide Doña Luisa, nada de andar fregando pisos, ni irse de parranda, hay que cuidar muy bien esa cadera.

Paciente 1: Usted siempre tan bromista doctor. Ya le he dicho que si me voy de fiesta, lo llevo conmigo para cualquier cosa que se ofrezca.

Doctor: ¡jajaja!, pues la espero. Ande con cuidado y que tenga buena tarde.

(El doctor sacude la mano para saludar a todos los que esperan, sonríe y vuelve a entrar en su consultorio)

Enfermera: Listo señora, es el turno de Pablito, pueden pasar. (se levanta y abre la puerta del consultorio)

Pablito: (haciendo rabieta) ¡no mamá!, yo no voy a entrar ahí, ya te dije que no me gusta venir al doctor.

Mamá de Pablito: Pero si no va a pasarte nada, solo tiene que darte algo de medicina para que se te salgan esos bichitos de la panza.

Pablito: ¡No me gustan las inyecciones!

Mamá de Pablito: Pero… ¿quién te ha dicho a ti que te van a inyectar?

Pablito: Nadie, pero eso es lo que hacen los doctores, tienen esas grandes jeringas…

Doctor: Pero ninguna de ellas tiene tu nombre, anda acompáñame y ¡te doy esto! (muestra una paleta)

Pablito: (emocionado y desconfiado) pero nada de inyecciones, ¿cierto?

Doctor: Cierto.

(Entran al consultorio, la gente en la sala de espera sigue conversando y llega de pronto un futbolista y va directo con la enfermera)

Futbolista: Buenas tardes señorita, necesito que el doctor me atienda con urgencia, sufrí un accidente mientras estaba en el partido.

Enfermera: No se preocupe, lo paso de inmediato, deje avisar al doctor. (Toca la puerta del consultorio y se dirige al doctor muy bajo, solo se escuchan cuchicheos).

Doctor:
Hágalo pasar por favor, mientras tanto tome medidas a Pablito y encárguese de que llenen el formulario. (Pablito y su mamá salen del consultorio).

Enfermera: Adelante señor por aquí, el doctor lo atenderá. (Encamina al futbolista).

Futbolista: Gracias. (Entra al consultorio).

Narrador: El futbolista entra a prisa, pues no puede soportar más el dolor, durante el partido sufrió un fuerte golpe y se le salió la clavícula.

Doctor: Vamos a ver, ¿qué le ocurre?

Futbolista: Mire doctor, tengo un hueso fuera.

Doctor:
¡Hombre, pues hágale pasar!

FIN

Obra de teatro – El ladrón

Título: El ladrón.

Autor: Adaptado de cuento del mismo nombre.

Personajes: Narrador, loro, ladrón, perro.

Escenario: Una casa oscura.

obra de teatro corta ladron(Inicia la escena con una casa oscura, fuera de ella un ladrón intenta entrar. Él puede ser iluminado para seguir la acción, sin embargo el espacio donde está el loro, debe permanecer oscuro)

Narrador: Había caído la noche, y justo eso era lo que esperaba un ladrón que observaba desde la esquina, hacia una bonita casa. Cuando apagaron las luces, aguardó un tiempo, para después caminar a hurtadillas y meterse por la ventana. (Entra el ladrón caminado a hurtadillas y se escabulle por la ventana), justo en el momento que puso un pie dentro, en total oscuridad una voz le dijo:

Loro: (oculto en la oscuridad, sin mostrarse)
¡Jesús te está mirando!

Narrador: Entonces, el ladrón se asusta y se detiene. Esperando que la persona que le ha hablado aparezca de pronto se queda inmóvil. Pero al ver que nadie viene, continúa caminando cauteloso. Y otra vez, la voz le habla:

Loro: (oculto en la oscuridad, sin mostrarse)
¡Jesús te está mirando!

Narrador: Nuevamente, estas palabras le impresionan y se detiene esperando ser descubierto, pero al ver otra vez que nada ocurre, sigue caminando para realizar sus planes. Y por tercera vez, la vos repite:

Loro: (oculto en la oscuridad, sin mostrarse)
¡Jesús te está mirando!

Narrador: En esta ocasión, asustado por lo que sucede, el ladrón busca el interruptor más cercano y enciende la luz. De inmediato ve que aquellas frases salían de una jaula, y venían de un loro.

Ladrón: (Burlón y tranquilo)¡Ahhh!, ¡pero que susto me diste! ¿Cómo te llamas lorito?

Loro: Me llamo Pedro.

Ladrón: Pedro es un nombre extraño para un loro.

Loro: Más extraño es el nombre Jesús para un doberman.

(Entonces el doberman sale de un oscuro rincón y persigue al ladrón, mordiendo su pantalón)

Narrador: Así, los malintencionados planes de aquel hombre no pudieron ser realizados, y recibió un castigo, para que no tuviera ganas de volver.

FIN

El ciempiés futbolista – Obra de teatro

Título: El ciempiés futbolista.

Personajes: Narrador, 5 elefantes futbolistas, 5 gusanos futbolistas, elefante entrenador, gusano entrenador, ciempiés futbolista, árbitro (cualquier animal que se elija).

Escenario: Un campo de futbol.

obra de teatro ciempies(Empieza la acción en el campo, ya van, ya vienen los elefantes metiendo goles y los pobres gusanos asustados no dan una sola)

Narrador: Se disputaba el partido final para conocer al campeón de la liga animal de futbol. Habían venido equipos de todas partes del mundo y asombrosamente los gusanos llegaron hasta ese punto, para encontrarse con el más difícil de los rivales, los elefantes, quienes dominaron todo el juego y les ganaban ya por una decena de goles. Los pobres gusanos estaban muy cansados y con el ánimo bajo.

Gusano entrenador: ¡Vamos chicos!, que esto no se acaba, hasta que se acaba.

Elefante entrenador: ¡Defensa, defensa!, no se confíen que por algo llegaron los gusanos hasta aquí.

Narrador: Faltaban solo diez minutos de partido, y el panorama no lucia muy bien para los gusanos, 50-0 era un marcador nunca antes visto, pero el entrenador de los gusanos no tiraba la toalla.

Gusano entrenador: ¡Eso es muchachos!, ya falta poco.

Narrador: En ese momento a pesar de tener mucho cuidado con sus rivales, uno de los elefantes pisa a un pobre gusanito, y este sale lastimado. El entrenador pide de inmediato un cambio.

Arbitro: (sopla su silbato)
¡Falta!

Elefante futbolista: Lo siento mucho gusanito, no quería lastimarte, espero que te recuperes pronto.

Gusano futbolista: No hay problema amigo, gajes del oficio.

Narrador: Sale el jugador lesionado y entra el ciempiés. Corren los elefantes de aquí para allá, corren los gusanos, el ciempiés mete gol tras gol, hasta quedar 50-75 a favor de los gusanos. Pasan los entrenadores a darse la mano, y el elefante se muestra bastante incrédulo.

Elefante entrenador: Pero que gran juego.

Gusano entrenador: Como ningún otro, mil gracias.

Elefante entrenador: Solo hay una cosa que no entiendo. Si tiene usted un jugador tan habilidoso como ese, ¿Por qué no lo ha puesto desde el inicio?

Gusano entrenador: Es que estaba terminando de atarse las botas.

FIN

El Loro – Obra de teatro

Título: El Loro.

Autor: Adaptado de chistes para niños.

Personajes: Señora, Hombre de la tienda, Loro, cliente 1, cliente 2.

Escenario: Tienda de mascotas, con muñecos de peluche representando distintos tipos de animales en sus jaulas.

 obra de teatro loro

Empieza la escena, con el hombre de la tienda despidiendo al cliente 1 con su nueva mascota y cliente 2 viendo los animales una y otra vez.

Hombre de la tienda: Diviértete con tu perrito.

Cliente 1: Seguro que sí, y también ¡lo cuidare mucho!

Hombre de la tienda: Muy bien, así serán muy felices los dos.

Cliente 1: Gracias.

Hombre de la tienda: A ti, pasa buena tarde.

Cliente 1: Igualmente.

El cliente 1 sale de la tienda y también del escenario. Y llega otro cliente, esta vez, una señora.

Señora: Buenas tardes.

Hombre de la tienda: (amable)
Buenas tarde Señora, ¿en qué puedo ayudarle?

Señora: Estoy en busca de una mascota… (Confundida) pero no se cual elegir.

Hombre de la tienda: No se preocupe. ¡Para eso estoy aquí!, déjeme ayudarle. Por aquí tenemos unos hermosos perritos…

Señora: Me gustan mucho los perros, pero creo que no tengo en casa el espacio necesario.

Hombre de la tienda: Entonces… ¿Qué le parece un pez o una tortuga?

Señora: Son criaturitas muy lindas, pero creo que me sentiría sola, no pueden responder algo cuando uno les habla, los perros al menos ladran y mueven sus colas, es como platicar aunque no entienda lo que dicen.

Hombre de la tienda: ¡por ahí debimos empezar!, me parece que la mascota perfecta para usted es un Loro.

Le recomiendo comprar un loro, para que tenga a alguien para platicar.

Señora: ¿un Loro?

Hombre de la tienda: Ellos son perfectos para conversar, además pueden entenderles.

Señora: (Intrigada) ¿Me puede mostrar los loros?

Hombre de la tienda Claro que sí, pase por aquí… tenemos este loro, si usted le jala la pata derecha dice cosas agradables y si le jala la pata izquierda dice cosas desagradables.

Señora:¿Y si le jalo las dos?

Loro: ¡Pues me caigo!

FIN

Los viajeros y el árbol frondoso – Obra de teatro

Título: Los viajeros y el árbol frondoso.

Autor: Adaptado de las Fábulas de Esopo.

Personajes: viajero 1, viajero 2, árbol.

Escenario: Un desolado paraje y un árbol frondoso en el medio.

obra de teatro corta arbol frondoso(Dos hombres entran caminado al escenario, arrastrando sus pies y mostrando cansancio por un largo viaje)

Viajero 1: ¡Pero que calor!

Viajero 2: Y todavía nos queda medio viaje.

Viajero 1: Mejor será que descansemos un poco, con tanto sol y tan poca energía no llegaremos muy lejos.

Viajero 2: Buena idea, hay que sentarnos un rato.

(Se sientan entonces bajo el árbol)

Viajero 1: ¿Cuánto es lo que nos falta de camino?

Viajero 2: Un par de horas, si nos damos prisa.

Viajero 1: Entonces que el descanso sea rápido.

Viajero 2: Si, porque ya tengo algo de hambre, y este inútil árbol no da ningún fruto, no sabe más que ser frondoso.

Viajero 1: Pues así pasa a veces, existen cosas que no sirven de mucho.

Árbol: (Molesto, sacudiendo sus ramas e interrumpiendo la plática)
¡Ustedes compañeros sí que son mal agradecidos! ¡Se han beneficiado con mi frondosidad, están descansando bajo mi sombra, y aun así se atreven a describirme como inútil y poco servicial!, ¡hay de ustedes! Que poco saben valorar los bienes recibidos, pequeños o grandes, han sido para su beneficio. Si no les he servido de nada… ¿Qué hacen aun sentados bajo mis ramas?

Viajero 1: (Agachando la cara en señal de arrepentimiento)
Disculpe señor árbol, he sido muy grosero. Es verdad que su sombra me ha dado refugio del calor intenso y se lo agradezco.

Viajero 2: Yo también le doy las gracias, si no estuviera usted aquí plantado en medio de tan tremendo viaje, no llegaríamos a nuestro destino.

Árbol: No necesito reconocimiento por lo que hago, pero tampoco vienen bien los insultos.

Viajeros: (juntos)
No volverá a suceder, y de nuevo le agradecemos por protegernos.

Árbol: Continúen su camino entonces, yo estaré aquí a su regreso y son bienvenidos a refugiarse en mi sombra cada vez que realicen su travesía.

FIN


Hermano y Hermana – Obra de teatro

Título: Hermano y Hermana.

Autor: Adaptado de las Fábulas de Esopo.

Personajes: Narrador, Padre, Hermano, Hermana.

Escenario: Un salón con espejo.

obra de teatro hermano y hermana(Dos jóvenes juegan en el salón y se ven fortuitamente al espejo)

Narrador: Vivía el hombre muy feliz en su pequeña casa, acompañado de sus dos hijos; un jovencito de muy buena apariencia, y una hija menos agraciada. Un día, en sus juegos de niños, por casualidad se miraron ambos en el espejo del salón. El joven de inmediato, se congratuló de su buen parecer, pero la jovencita, sintió algo de rabia ante la reacción tan exagerada de su hermano y tantas autoalabanzas que pronunciaba, pronto, interpretó todo lo que él decía como burlas directas hacia ella.

Hermano: (Con actitud sobrada y vanidosa viéndose frente al espejo) ¡Pero que guapo soy!, por eso todas las chicas andan tras de mí.

Hermana: No exageres, que tampoco es para tanto.

Hermano: ¡Solo mírame!, soy alto, atlético, con ojos claros y abundante cabello, ¡Todo un príncipe!. Salimos a la calle y te lo demuestro, todas se derretirán por mí.

Hermana: ¡Anda que si eres cabeza hueca. Deja ya de molestar!

Hermano: No hermanita, esto no es ninguna molestia, suerte que tienen tus ojos de verme hoy, seguro no ven algo tan lindo seguido.

Narrador: Ese último comentario, hirió los sentimientos de la pobre jovencita, quien fue a quejarse con su padre.

(La chica camina un poco hasta encontrarse con su padre)

Hermana: (Casi con lágrimas en los ojos) Papá, papá, tienes que castigar a mi hermano, se está portando pesado, se ha pasado el día frente al espejo admirándose y diciendo lo bonito que es.

Hermano: No seas chismosa, además no estoy haciendo nada malo.

Padre: (En tono firme)
¡vengan acá los dos!

(El padre los abrazó a ambos, otorgando besos y afecto imparcialmente a cada uno)

Padre: Quiero que los dos se vean en el espejo todos los días, y frente a él, se examinen así mismos. Tú, hijo mío, no debes estropear tu belleza con una mala conducta; y tú, hija, puedes compensar tu carencia de belleza con tus grandes virtudes. Siempre debemos respetar las cualidades y defectos ajenos, y no maltratar a los demás presumiendo de nuestras ventajas.

Narrador: Un buen consejo dado por el padre, que fue aún más allá de lo esperado, pues el chico aceptó humildemente su buena apariencia, y alabó las virtudes de su hermana, ella también aprendió a quererse más a sí misma, y no compararse con nadie.