Obras de teatro cortas

Obra de teatro – De Azucena la cena

Título: De Azucena la cena.

Autor: Adela Basch.

Personajes: Azucena, Mozo.

Escenario: Restaurant elegante.

obra de teatro azucena la cena

(Inicia la escena en un restaurant elegante. Entra Azucena, una mujer muy bien vestida y se sienta a la mesa. El mozo se acerca, ella se levanta, lo toma del brazo y lo conduce hacia su mesa).

Azucena: (Habla rápido.)
Buenas noches, señor. Por favor, ¿me podría atender enseguida? Estoy apurada.

Mozo: ¿Qué dice, si la podría tender? ¿Dónde quiere que la tienda?

Azucena: Disculpe, dije si me podría atender.

Mozo: Sí, ya escuché, me preguntó si la podría tender. Esto es un restorán, no es un lugar para que la gente se tienda. Si se quiere tender vaya a tenderse a un sillón, a un sofá o a una plaza.

Azucena: ¿A una plaza? ¿Para qué?

Mozo: Para tenderse en un banco, si quiere.

Azucena: Yo a los bancos voy a pagar las cuentas, no a atenderme. Para atenderme voy a…

Mozo: (La Interrumpe)
Claro, para tenderse viene al restorán. Pero aquí la gente no viene a tenderse, viene a comer. Si quiere tenderse vaya a otro lado.

Azucena: Señor, usted no me entiende, yo no quiero tenderme.

Mozo: Señora, usted me preguntó si yo la podría tender. Y yo a los clientes no los tiendo.

Azucena: Yo no sé si los tiende, pero ¡me parece que no los entiende!

Mozo: (Irritado) ¡Claro que los entiendo! Pero no los tiendo. Lo único que a veces tiendo es la ropa: camisas, medias, pan…

Azucena: (Lo interrumpe) ¡Pan! Justamente, podría ir trayendo pan, por lo menos.

Mozo: Señora, yo me refería a pantalones.

Azucena: ¿Pantalones? ¿Para qué quiero que me traiga pantalones? Si quisiera pantalones no vendría a un restorán, iría a una tienda de ropa. Si vengo acá, es para comer.

Mozo: ¿Y por qué no come en lugar de hablar tanto?

Azucena Cómo quiere que coma si usted no me trae nada, ni siquiera me muestra las entradas?

Mozo: Señora, usted de entrada tomó las cosas mal.

Azucena: ¿Qué voy a tomar mal si no me trajo nada para tomar? Ni agua me trajo…

Mozo: Si usted me pide que la tienda yo no sé qué traerle.

Azucena: Señor, por favor, entienda: no le pido que me tienda, ¡sino que me atienda!

Mozo: ¿Y por qué no empezó por ahí? Si usted no es clara yo no la puedo atender.

Azucena: ¡Señor, sepa que yo no soy Clara! Nunca fui Clara ni lo voy a ser. A mí me llamaron siempre Azucena.

Mozo: ¿A mi cena? ¿Quién la llamó a mi cena?

Azucena: ¿A su cena? Nadie me llamó a su cena.

Mozo: Pero, ¿en qué quedamos? ¿No acaba de decir que siempre la llamaron Azucena?

Azucena: ¿Y a la cena de quién quiere que me llamen? Señor, ¿por qué no la termina con esta escena y se ocupa de mi cena?

Mozo: Señora, no la entiendo. Usted dijo que la llamaron a mi cena, y acá la que viene a cenar es usted, no yo. Yo estoy trabajando de Mozo.

Azucena: Sí, de Mozo… demos o… demos o… otra oportunidad a esta situación. Mire, ¿por qué no me trae algo para comer?

Mozo: Cómo no. ¿Le gustaría como entrada probar unos tomates rellenos?

Azucena: Podría ser. ¿Están buenos?

Mozo: Claro, son tomates de quinta.

Azucena: ¡Tomates de quinta! ¡Lo único que faltaba! ¡Y lo dice tan campante! Señor, sepa que si vengo a un restorán es para que me sirvan comida de primera, no de quinta.

Mozo: Pero, señora, justamente, son tomates de quinta, excelentes…

Azucena: (Se levanta y ce acerca a la puerta)
¡Quédese con su entrada, que yo prefiero la salida! ¡Mal educado! ¡Vaya a ofrecer sus tomates a otro lado!

(Telón)

La importancia de las obras de teatro

La importancia de las obras de teatro

 Desde la formación de las culturas antiguas, el teatro se utilizó para que la sociedad pudiera exponer los elementos de su cotidianeidad. Debido a la falta de otras artes, el teatro ganó inmediatamente el lugar como una de las formas artísticas más antiguas y primarias que conoce el hombre, siendo así una de las más accesibles y al mismo tiempo más complejas.

Desde su escalón privilegiado, servía como espacio para que se expusieran a tono de tragedia o comedia elementos de la vida diaria. Ayudándose de la creatividad, se crearon guiones, historias
y se desarrollaron modos de interpretarlas. Además, se establecieron escenografías, música, baile y muchos otros elementos que hoy hacen del teatro un fenómeno muy completo.

La accesibilidad consiste en que no se necesita una gran inversión para poder montar una obra de teatro, pero a la vez, la complejidad reside en el trabajo que conlleva su elaboración, ya que una misma obra puede ser representada miles de veces y cada una de ellas con significados diferentes, pues la función de estas es ser el reflejo de una sociedad.

El teatro es una de las pocas artes que requieres de un gran esfuerzo, pues se conjugan en él, infinidad de disciplinas artísticas, se trabaja inevitablemente en equipo, y tienen que conciliarse un sinfín de personalidades distintas, por eso el éxito de las obras de teatro depende mucho de la buena relación del equipo de trabajo. Lo más importante es que todos tengan la disposición y una misma visión del guion.

Muchos teóricos afirman que la función principal del teatro el divertir, pero no solamente se trata de eso, una obra de teatro siempre tiene un mensaje y generalmente son temas de reflexión o una moraleja, por lo que es importante, lo repetimos nuevamente, que todos los participantes tengan la misma visión y se pueda lograr el objetivo.

Obra de teatro – Las cuatro ranas

Título: Las cuatro ranas.

Autor: Adaptado de la Leyenda de las cuatro ranas.

Personajes: Narrador, Rana 1, Rana 2, Rana 3, Rana 4.

Escenario: un rio, un tronco, una cascada.

cuatro ranas obra de teatro cortaNarrador: Cuatro ranas se encontraban sentadas sobre un tronco que flotaba en la orilla de un río. De pronto el madero fue arrastrado por las aguas. Las ranas, sorprendidas por lo que estaba sucediendo observaban interesadas el movimiento del tronco. Esto es una experiencia nueva para ellas y cada una lo interpreta a su manera y expresan sus opiniones.

Rana 1: ¡Qué madero tan maravilloso! Es un tronco mágico que se mueve por fuerza propia como nunca habíamos visto, como si estuviese o vivo, o si tuviese dentro algo que lo impulsa a moverse.

Narrador: La segunda rana mira a la primera con algo de contrariedad y luego se dirige a las otras.

Rana 2: No queridas amigas y compañeras de viaje. El madero no tiene vida ni es mágico. Es como cualquier otro tronco inerte. Lo que se mueve son las aguas del río que van hacia el mar y arrastran el madero.

Narrador: La tercera rana no quiere quedarse atrás y entra también a la plática para corregir a las primeras.

Rana 3: Ni se mueve el madero, ni se mueve el río. Lo único que se mueve es nuestro pensamiento. El movimiento está solo en la mente. Lo demás es pura ilusión. Esta es la verdad.

Narrador: En este punto, las tresranas comenzaron a discutir sobre qué era lo que realmente se estaba moviendo, sin embargo, no lograban ponerse de acuerdo. La discusión se intensifica. Cada una de ellas defiende su teoría lanzando nuevos argumentos sin escuchar la opinión de las demás. Así que decidieron consultar a la cuarta rana, que hasta aquél momento había escuchado todo en silencio.

Rana 4: Se mueve el tronco, el río y nuestro pensamiento. Ninguna se equivoca, todas tienen razón.

Narrador: Al oír esto, las tres ranas de molestaron mucho, porque ninguna quería admitir que la suya no fuera la verdad completa y que las otras no se hubieran equivocado. Así que juntas, tiraron al agua a la cuarta. Y así como ellas, las personas tampoco soportamos que nuestras explicaciones no aclaren todas las condiciones de la vida, y muchas veces preferimos defender nuestras teorías, que atender la realidad.

La cuarta rana, a salvo en la orillas, les grito a las otras tres.

Rana 4: ¡Cuidado! Oigo el ruido de una catarata caerán si no saltamos antes.

Narrador: Pero las ranas estaban tan ocupadas tratando de demostrar que tenían razón, que no escuchan lo que se les advierte. Insisten en imponer su teoría a las demás y no saltan del madero, caen por la catarata, mientras el ruido de las aguas ahoga su discusión.

Las ranas obstinadas cerraron sus ojos a las advertencias, cerraron sus oídos al ruido preveniente de la catarata. Solo les importaba el sostenimiento de su punto de vista y no la verdad.

Obra de teatro – El pastorcillo mentiroso

Título: ¡Ayuda!, viene el lobo.

Autor: Adaptado del cuento Pedro y el lobo.

Personajes: Narrador, Pastorcillo, gente del pueblo, ovejas, lobo.

Escenario: El pastizal.

obra de teatro pastorcillo mentiroso(Empieza la escena con el pastorcillo cuidando de las ovejas)

Narrador: Había una vez un pastorcillo que tenía a su cargo todas las ovejas del pueblo. A veces el tiempo se le iba de prisa, pero ciertos días, el chico se aburría de solo ver pastar a las ovejas. Así que un día decidió divertirse a costa de los vecinos.

Pastorcillo: (gritando) ¡Auxilio!, ¡Socorro!, ¡viene el lobo para devorarse las ovejas!

Narrador: En cuanto la gente escuchó los gritos del pastorcillo, fueron corriendo para ayudarle a espantar el lobo, pero el lugar de eso, lo encontraron riéndose por lo bien que le salió la broma. Todos los pobladores volvieron a casa muy enfadados.

(Se apagan las luces por un momento y se encienden de nuevo para ver al chico cuidando de las ovejas)

Narrador: El tiempo pasó, y una semana más tarde cuando el muchacho se aburría del nuevo, volvió a gritar.

Pastorcillo: -¡Socorro! ¡Que viene el lobo y devora las ovejas!

Narrador: Otra vez las personas del pueblo corrieron para ayudarle y lo encontraron riéndose como la primera vez, pero no pudieron hacer más que regañarlo.

Gente del pueblo: Esas bromas que hacen son de muy mal gusto, no puedes portarte de esa manera.

(Se marchan enfadados)

(Se apagan las luces por un momento y se encienden de nuevo para ver al chico cuidando de las ovejas)

Narrador: Sin aprender la lección, semanas después el muchacho hizo la misma broma, una y otra vez, en todas ellas la gente acudía a su llamada de auxilio, solo para encontrar al pastorcillo riendo. Sin embargo, esto había mermado ya la paciencia de los buenos vecinos, y durante una tarde de invierno, mientras el muchacho reunía las ovejas para regresar, vino un lobo de verdad. El jovencito estaba aterrado, un enorme lobo se acercaba saboreándose las ovejas.

(El pastorcillo corre asustado y grita a todo pulmón)

Pastorcillo: ¡Socorro! ¡Que viene el lobo y devora las ovejas!

Narrador: Pero en esa ocasión, nadie en el pueblo salió para ayudar al muchacho, porque nadie cree a un mentiroso, aunque alguna vez diga la verdad.

FIN.

Obra de teatro – La caja de Pandora

Título: La caja de Pandora

Autor: Adaptado del cuento infantil del mismo nombre

Personajes: Narrador, Pandora, Epimeteo, Voces dentro del tarro (alimañas), Voz dentro del tarro (Polilla)

Escenario: Una casa de la antigüedad.

obras de teatro cortas pandoraNarrador: Fue hace mucho, mucho tiempo, cuando en el mundo no había desdicha, enfermedad, rencor. Entonces, la gente no se lastimaba una a otra, no envidiaban a los demás, no peleaban, así que tampoco existían guerras ni muertes. En ese momento todo era abundancia y todos disfrutaban de una buena vida, especialmente Pandora y Epimeteo, un par de jóvenes enamorados que habían contraído matrimonio.

Él la llenaba de regalos. Cada día la alagaba llevaba un vestido nuevo, unas sandalias, joyas, o estatuas para el jardín. Pero un día, vino con un objeto extraño, envuelto en un paño.

(Pandora Baila por su casa y entra Epimeteo cargando algo)

Pandora: (curiosa) ¿Qué es esto?, ¿Es un regalo para mí?

Epimeteo: (Enérgico) No, Pandora. (Saca el objeto del paño) El dios Mercurio me ha encargado custodiar esta caja y me ha dicho que por ningún motivo debe abrirse o lo lamentaremos. Así que he dado mi palabra de que nada pasará.

Pandora: Déjame que vea tan solo un poco. Sera solo un instante.

Epimeteo: ¡No, Pandora! Esto no es nuestro. Debemos respetar el mandato de los dioses Mercurio. ¡Aléjate de ella!.

Narrador: Pandora aprovecho la salida de Epimeteo el día siguiente, y fue a pararse junto a la caja. Su curiosidad era tanta, que acercó sus dedos al hilo dorado que mantenía la caja cerrada.

Pandora: (curiosa y pensativa) Me pregunto qué habrá dentro. Tal vez, si es un regalo para mí, pero Epimeteo trata de jugarme una broma. De igual manera, si no es para mí, fue él quien hizo la promesa, no pasará nada porque yo mire en su interior.

Narrador: Estuvo a punto de detenerse, pero fue dominada por su impaciencia. Desató la cuerda y levantó los cierres. Inmediatamente la caja emitió un leve sonido, como el aleteo de una mariposa.

Pandora: Pobre criatura, ¿Qué hace encerrada ahí dentro?, ¡Tengo que liberarla!

Narrador: Pandora abrió por fin la caja. En su interior había un tarro sellado y lleno de polvo. El cual emitía aún más sonidos.

Voces dentro del tarro: ¡Pandora! ¡Pandora! ¡Por favor, déjanos salir!

Pandora: (Impaciente) Pero no debo, ¡no debo! Mi esposo dijo que…

Voces dentro de la caja: ¡Y qué sabe él! El mundo nos necesita y la gloria será para ti si nos liberas.

Narrador: Finalmente la tentación la venció y Pandora rompió el sello del frasco. De ahí salieron horribles alimañas, insectos y sabandijas, llevando consigo las palabras: Muerte, Temor, Enfermedad, Hambre, Vejez. Para cuando Pandora logró poner el tapón de nuevo, se habían escapado también la Inquietud, la Ira y los Celos.

Epimeteo: (Entra en escena y al ver lo que Pandora hizo, enfurece) ¿Pero qué has hecho?, te dije que no debías abrir la caja. ¿Por qué desobedeciste?

Narrador: En ese momento, los ojos de Pandora se llenaron de lágrimas por primera vez, y se escucharon peleas por todos lados. La gente estaba conociendo los males que escaparon del tarro.

Voz dentro del tarro: ¡Pandora! ¡Pandora! ¡No me dejes aquí sola! ¡El mundo me necesita!

Pandora: (Llorando) ¡No me engañarán de nuevo!

Voz dentro del tarro: Puedo ayudarte. ¡Por favor, déjame salir!

Narrador: Aquella vocecilla sonaba tan afligida como Pandora. Así que accedió a abrir el tarro. Esta vez salió volando una frágil y diminuta criatura blanca, parecida a una polilla. Al posarse sobre el rostro de Pandora, ésta se sintió más animada.

Pandora: ¿Qué clase de linda y perversa criatura eres tú?

Polilla: (Murmurando)
Yo soy la Esperanza.

Narrador: La Esperanza, salió volando para hacerle frente a todos aquellos males que fueron liberados en el mundo.

El doctor y el futbolista – Obra de teatro

Personajes: Narrador, Futbolista (Paciente), Doctor, Enfermera, Paciente 1 (señora mayor). Paciente 2(Pablito), Mamá de Pablito, 4 pacientes en espera.

Escenario: consultorio del doctor y sala de espera.

doctor y el futbolista obras de teatro(Comienza la escena, con el Doctor atendiendo al paciente 1, mientras la enfermera arregla unos papeles y la gente en la sala de espera habla de cualquier tema)

Narrador: Es un día normal en el consultorio del Doctor Rodriguez. Los pacientes van y vienen, algunos con sonrisas, otros con malas caras, pues no a todos les agradan las visitas con el médico.

Doctor: Y no se le olvide Doña Luisa, nada de andar fregando pisos, ni irse de parranda, hay que cuidar muy bien esa cadera.

Paciente 1: Usted siempre tan bromista doctor. Ya le he dicho que si me voy de fiesta, lo llevo conmigo para cualquier cosa que se ofrezca.

Doctor: ¡jajaja!, pues la espero. Ande con cuidado y que tenga buena tarde.

(El doctor sacude la mano para saludar a todos los que esperan, sonríe y vuelve a entrar en su consultorio)

Enfermera: Listo señora, es el turno de Pablito, pueden pasar. (se levanta y abre la puerta del consultorio)

Pablito: (haciendo rabieta) ¡no mamá!, yo no voy a entrar ahí, ya te dije que no me gusta venir al doctor.

Mamá de Pablito: Pero si no va a pasarte nada, solo tiene que darte algo de medicina para que se te salgan esos bichitos de la panza.

Pablito: ¡No me gustan las inyecciones!

Mamá de Pablito: Pero… ¿quién te ha dicho a ti que te van a inyectar?

Pablito: Nadie, pero eso es lo que hacen los doctores, tienen esas grandes jeringas…

Doctor: Pero ninguna de ellas tiene tu nombre, anda acompáñame y ¡te doy esto! (muestra una paleta)

Pablito: (emocionado y desconfiado) pero nada de inyecciones, ¿cierto?

Doctor: Cierto.

(Entran al consultorio, la gente en la sala de espera sigue conversando y llega de pronto un futbolista y va directo con la enfermera)

Futbolista: Buenas tardes señorita, necesito que el doctor me atienda con urgencia, sufrí un accidente mientras estaba en el partido.

Enfermera: No se preocupe, lo paso de inmediato, deje avisar al doctor. (Toca la puerta del consultorio y se dirige al doctor muy bajo, solo se escuchan cuchicheos).

Doctor:
Hágalo pasar por favor, mientras tanto tome medidas a Pablito y encárguese de que llenen el formulario. (Pablito y su mamá salen del consultorio).

Enfermera: Adelante señor por aquí, el doctor lo atenderá. (Encamina al futbolista).

Futbolista: Gracias. (Entra al consultorio).

Narrador: El futbolista entra a prisa, pues no puede soportar más el dolor, durante el partido sufrió un fuerte golpe y se le salió la clavícula.

Doctor: Vamos a ver, ¿qué le ocurre?

Futbolista: Mire doctor, tengo un hueso fuera.

Doctor:
¡Hombre, pues hágale pasar!

FIN

Obra de teatro – El ladrón

Título: El ladrón.

Autor: Adaptado de cuento del mismo nombre.

Personajes: Narrador, loro, ladrón, perro.

Escenario: Una casa oscura.

obra de teatro corta ladron(Inicia la escena con una casa oscura, fuera de ella un ladrón intenta entrar. Él puede ser iluminado para seguir la acción, sin embargo el espacio donde está el loro, debe permanecer oscuro)

Narrador: Había caído la noche, y justo eso era lo que esperaba un ladrón que observaba desde la esquina, hacia una bonita casa. Cuando apagaron las luces, aguardó un tiempo, para después caminar a hurtadillas y meterse por la ventana. (Entra el ladrón caminado a hurtadillas y se escabulle por la ventana), justo en el momento que puso un pie dentro, en total oscuridad una voz le dijo:

Loro: (oculto en la oscuridad, sin mostrarse)
¡Jesús te está mirando!

Narrador: Entonces, el ladrón se asusta y se detiene. Esperando que la persona que le ha hablado aparezca de pronto se queda inmóvil. Pero al ver que nadie viene, continúa caminando cauteloso. Y otra vez, la voz le habla:

Loro: (oculto en la oscuridad, sin mostrarse)
¡Jesús te está mirando!

Narrador: Nuevamente, estas palabras le impresionan y se detiene esperando ser descubierto, pero al ver otra vez que nada ocurre, sigue caminando para realizar sus planes. Y por tercera vez, la vos repite:

Loro: (oculto en la oscuridad, sin mostrarse)
¡Jesús te está mirando!

Narrador: En esta ocasión, asustado por lo que sucede, el ladrón busca el interruptor más cercano y enciende la luz. De inmediato ve que aquellas frases salían de una jaula, y venían de un loro.

Ladrón: (Burlón y tranquilo)¡Ahhh!, ¡pero que susto me diste! ¿Cómo te llamas lorito?

Loro: Me llamo Pedro.

Ladrón: Pedro es un nombre extraño para un loro.

Loro: Más extraño es el nombre Jesús para un doberman.

(Entonces el doberman sale de un oscuro rincón y persigue al ladrón, mordiendo su pantalón)

Narrador: Así, los malintencionados planes de aquel hombre no pudieron ser realizados, y recibió un castigo, para que no tuviera ganas de volver.

FIN

El ciempiés futbolista – Obra de teatro

Título: El ciempiés futbolista.

Personajes: Narrador, 5 elefantes futbolistas, 5 gusanos futbolistas, elefante entrenador, gusano entrenador, ciempiés futbolista, árbitro (cualquier animal que se elija).

Escenario: Un campo de futbol.

obra de teatro ciempies(Empieza la acción en el campo, ya van, ya vienen los elefantes metiendo goles y los pobres gusanos asustados no dan una sola)

Narrador: Se disputaba el partido final para conocer al campeón de la liga animal de futbol. Habían venido equipos de todas partes del mundo y asombrosamente los gusanos llegaron hasta ese punto, para encontrarse con el más difícil de los rivales, los elefantes, quienes dominaron todo el juego y les ganaban ya por una decena de goles. Los pobres gusanos estaban muy cansados y con el ánimo bajo.

Gusano entrenador: ¡Vamos chicos!, que esto no se acaba, hasta que se acaba.

Elefante entrenador: ¡Defensa, defensa!, no se confíen que por algo llegaron los gusanos hasta aquí.

Narrador: Faltaban solo diez minutos de partido, y el panorama no lucia muy bien para los gusanos, 50-0 era un marcador nunca antes visto, pero el entrenador de los gusanos no tiraba la toalla.

Gusano entrenador: ¡Eso es muchachos!, ya falta poco.

Narrador: En ese momento a pesar de tener mucho cuidado con sus rivales, uno de los elefantes pisa a un pobre gusanito, y este sale lastimado. El entrenador pide de inmediato un cambio.

Arbitro: (sopla su silbato)
¡Falta!

Elefante futbolista: Lo siento mucho gusanito, no quería lastimarte, espero que te recuperes pronto.

Gusano futbolista: No hay problema amigo, gajes del oficio.

Narrador: Sale el jugador lesionado y entra el ciempiés. Corren los elefantes de aquí para allá, corren los gusanos, el ciempiés mete gol tras gol, hasta quedar 50-75 a favor de los gusanos. Pasan los entrenadores a darse la mano, y el elefante se muestra bastante incrédulo.

Elefante entrenador: Pero que gran juego.

Gusano entrenador: Como ningún otro, mil gracias.

Elefante entrenador: Solo hay una cosa que no entiendo. Si tiene usted un jugador tan habilidoso como ese, ¿Por qué no lo ha puesto desde el inicio?

Gusano entrenador: Es que estaba terminando de atarse las botas.

FIN

El pescador y el banquero – Obra de teatro

Título: El pescador y el banquero.

Autor: Adaptado de cuento del mismo nombre.

Personajes: narrador, Pescador, Banquero.

Escenario: Un muelle en la playa y un bote.

obra de teatro pescador y banqueroNarrador: Un banquero de inversión estadounidense, se encontraba descansando en el muelle de un pueblito costeño cuando llegó un pescador en su humilde botecito. Traía con él algunos atunes amarillos de buen tamaño y de mejor ver. El banquero, sorprendido por la calidad del pescado, elogió al pescador.

Banquero: (sorprendido)
¡Que buenos ejemplares tienes aquí!, ¿cuánto tiempo te tomó pescarlos?

Pescador: Tan solo unas horas.

Banquero: Y, ¿porque no has seguido pescando?, tendrías muchos más.

Pescador: Los que he conseguido son suficientes para alimentar a mi familia, no necesito más.

Banquero: ¿pero qué hace usted con todo el tiempo que le sobra?

Pescador: (orgulloso y feliz) duermo tranquilo, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi señora, María. Cada noche voy al pueblo, ahí como, y toco guitarra con mis amigos. Mi vida es extremadamente feliz y ocupada.

Narrador: Al banquero no parecía satisfacerle aquella respuesta, posiblemente ni siquiera la entendía, pues había pasado mucho tiempo desde la última vez que él hizo esa clase de cosas. Así que replicó.

Banquero: (inconforme) Soy un MBA de Harvard y puedo ayudarle. Debería invertir mayor tiempo en la pesca, y luego vender su producto. Con las ganancias puede comprar un bote más grande, con un bote más grande, puede pescar más y con esos ingresos se compra otros botes, así puede armar una flota de botes pesqueros. Con tal cantidad de producto, puede eliminar al intermediario y vender directamente a un procesador, eventualmente abrir su propia procesadora. Estaría entonces a cardo de la producción, el procesamiento y la distribución. Lo que abre las puertas para salir del pueblo, llegar a la Ciudad de México, luego a Los Ángeles y hasta Nueva York, donde manejaría su empresa en expansión.

Pescador: (poco entusiasmado) Pero, ¿cuánto tiempo tarda todo eso?

Banquero: Entre 15 y 20 años.

Pescador: (aún más desanimado) Y, ¿luego qué?

Narrador: Hasta este momento, la idea no parecía entusiasmarle mucho al pescador, ahora era él quien no entendía las palabras del banquero, quien acompañaba esa alocada idea con inmensas sonrisas.

Banquero: (riendo)
¡Esa es la mejor parte!. Cuando llegue la hora, anuncias una “Oferta inicial de acciones” y vendes las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones.

Pescador: (desconfiado)
Millones…y, ¿luego qué?

Banquero: Luego te puedes retirar a vivir tranquilo, y disfrutar de todo tu dinero. Te mudas a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde comas y toques guitarra con tus amigos.

Pescador: ¿acaso eso no es lo que tengo ya?

Narrador: El banquero se queda callado, pensando. Tratando de digerir la idea de lo que había pasado. Y como él, muchos otros, estan concentrados solamente en tener más de lo necesario, agotando el planeta y a ellos mismos. No se trata tampoco de vivir sin que nada importe, sino vivir hoy, tomando lo que necesitamos y disfrutando del cariño de las personas que amamos.

El Loro – Obra de teatro

Título: El Loro.

Autor: Adaptado de chistes para niños.

Personajes: Señora, Hombre de la tienda, Loro, cliente 1, cliente 2.

Escenario: Tienda de mascotas, con muñecos de peluche representando distintos tipos de animales en sus jaulas.

 obra de teatro loro

Empieza la escena, con el hombre de la tienda despidiendo al cliente 1 con su nueva mascota y cliente 2 viendo los animales una y otra vez.

Hombre de la tienda: Diviértete con tu perrito.

Cliente 1: Seguro que sí, y también ¡lo cuidare mucho!

Hombre de la tienda: Muy bien, así serán muy felices los dos.

Cliente 1: Gracias.

Hombre de la tienda: A ti, pasa buena tarde.

Cliente 1: Igualmente.

El cliente 1 sale de la tienda y también del escenario. Y llega otro cliente, esta vez, una señora.

Señora: Buenas tardes.

Hombre de la tienda: (amable)
Buenas tarde Señora, ¿en qué puedo ayudarle?

Señora: Estoy en busca de una mascota… (Confundida) pero no se cual elegir.

Hombre de la tienda: No se preocupe. ¡Para eso estoy aquí!, déjeme ayudarle. Por aquí tenemos unos hermosos perritos…

Señora: Me gustan mucho los perros, pero creo que no tengo en casa el espacio necesario.

Hombre de la tienda: Entonces… ¿Qué le parece un pez o una tortuga?

Señora: Son criaturitas muy lindas, pero creo que me sentiría sola, no pueden responder algo cuando uno les habla, los perros al menos ladran y mueven sus colas, es como platicar aunque no entienda lo que dicen.

Hombre de la tienda: ¡por ahí debimos empezar!, me parece que la mascota perfecta para usted es un Loro.

Le recomiendo comprar un loro, para que tenga a alguien para platicar.

Señora: ¿un Loro?

Hombre de la tienda: Ellos son perfectos para conversar, además pueden entenderles.

Señora: (Intrigada) ¿Me puede mostrar los loros?

Hombre de la tienda Claro que sí, pase por aquí… tenemos este loro, si usted le jala la pata derecha dice cosas agradables y si le jala la pata izquierda dice cosas desagradables.

Señora:¿Y si le jalo las dos?

Loro: ¡Pues me caigo!

FIN