Category Archives: Obras de teatro infantiles

Obra de teatro – El árbol de los zapatos

Título: El árbol de los zapatos.

Autor: Adaptado del cuento de los hermanos Grimm.

Personajes: Narrador, María, Juan, Señor Martín, Señora Martín, Señora Gómez, señoras con bebés,    señora Blanco, señor Blanco, Pepe,

Curioso 1, vendedor, curioso 2

Escenario: una casa humilde, un molino, unas montañas y un castillo.


(Escena I)

Un hombre cava en el jardín, mientras sus hijos lo ven.

Narrador: Juan y María miraban a su padre cavando en el jardín. Era un trabajo muy pesado así que fueron a animarle.

María: Mira, papá ha encontrado una bota vieja.

Juan: ¿Qué harás con ella?

Señor Martín: Podemos enterrarlo aquí. Dicen que si se pone un zapato viejo debajo de un cerezo crece mucho mejor.

María:
(Riendo)
¿Qué es lo que crecerá? ¿La bota?

Señor Martín: Bueno, si crece, tendremos bota asada para comer.

Narrador: Así juntos, enterraron la bota. Y ya entrada la primavera, un viento fuerte derribó el cerezo. Cuando se acercaron para recoger las ramas caídas vieron una planta nueva. Y decidieron dejarla creer para ver que era, porque no se parecía a las que ellos conocían, tampoco pudieron encontrarla en los libros de jardinería.

Juan: Jamás vi una planta como ésta.

(Escena II)

La planta ha crecido, y ahora tiene unos frutos grisáceos extraños.

Narrador: La planta era bastante interesante, así que la dejaron crecer. A la primavera siguiente, era casi un arbolito. En otoño, aparecieron frutos, pero estos eran muy raros estaban llenos de bultos y tenían una forma muy curiosa.

Señora Martín: (intrigada) Ese fruto me recuerda algo…(pensativa)…¡Parecen botas!

Juan: (tocando el fruto con asombro) ¡Es verdad! Parecen botas.

Señora Gómez: (asomándose)¿Dijeron botas?

María: ¡Sí, crecen botas!

Señora Gómez: ¿Puedo acercarme a mirarlas?, Pedrito ya es grande y necesitará botas.

Señora Martín: Claro que sí. Pase y véalas con sus propios ojos.

Narrador: La señora Gómez se acercó, con el bebé en brazos. Lo puso junto al árbol, cabeza abajo. Juan y María acercaron un par de frutos a sus pies.

Juan: Aún no están maduras. Vuelva mañana para ver si han crecido un poco más.

Narrador: (Pronuncia su discurso, mientras en el fondo las mamas prueban botas a sus hijos) La señora Gómez volvió al día siguiente, y el próximo, uno más, hasta que al final de la semana, descubrieron un par que parecía justo el número de Pedrito. María las bajó y la señora Gómez se las puso a su hijo. Le quedaban muy bien y Pedrito comenzó a caminar por el jardín. Así que el señor Martín decidió que todos los que necesitaran botas para sus hijos podían venir a recogerlas del árbol.

Pronto el jardín se llenó de mujeres con niños pequeños. Algunas alzaban a los bebés para poder calzarles los zapatos, otras los levantaban cabeza abajo para medir la fruta con sus pies. Juan y María recogieron las que sobraban y las colocaron sobre el césped, ordenándolas por pares. Las madres que llegaron tarde probaron estas botas, hasta que todos los niños tuvieron las suyas. Al final del día, el árbol estaba pelado.

(Escena III)

Cambio a la casa de los Blanco.

Narrador: La señora Blanco, volvió a casa muy contenta porque consiguió zapatos para los trillizos.

Señora Blanco: Los traje gratis, del árbol del señor Martín. Mira, la cáscara es dura como el cuero, pero por dentro son muy suaves.

Narrador: El señor Blanco contempló detenidamente los pies de sus hijos.

Señor Blanco: Tengo una idea, quítales los zapatos.

Narrador: Y mientras el señor Blanco, llevaba a cabo su idea, pasaron los años. El árbol de los Martin, produjo frutos más grandes; y los niños crecían, así que seguían encontrando zapatos. Hasta que un día, apareció un gran cartel en casa del señor Blanco, CALZADOS BLANCO, S.A. decía.

Señor Martín: Con razón andaba el señor Blanco tan sospechoso plantando cosas en su huerto. El bribón planto todos los zapatos que le dimos gratis a su familia y ahora tiene muchos árboles.

Señora Martín: (amargamente) Dicen que se hará rico con ellos.

Narrador: Y así parecía, el señor Blanco contrató tres mujeres para que le recolectaran los zapatos de los árboles y los clasificaran por números. Luego envolvían los zapatos en papel de seda y los guardaban en cajas para enviarlos a la ciudad, donde los venderían a buen precio.

Al mirar por la ventana, el señor Martín vio al señor Blanco que pasaba en un coche elegantísimo.

Señor Martín: Nunca pensé en ganar dinero con mi árbol.

Señora Martín: (cariñosamente) No sirves para los negocios, querido. Y mejor que todos los niños del pueblo puedan tener zapatos gratis.

(Escena IV)

cambio a un campo junto al huerto del señor Blanco donde los niños juegan.

Narrador: El señor Blanco había construido un muro muy alto para que no entrara la gente. Sin embargo, Pepe, un amigo de Juan y María. Con gran esfuerzo había escalado el muro.

Juan: Hola, Pepe, ¿Qué hacías ahí?

Pepe:
(Saltando frente a ellos, sonriente) recojo frutos de zapato para que mi abuelita me haga un pastel con ellos.

María: ¿Un pastel?¿Y sabe bien?

Pepe: ¡Riquísimo!, la cáscara es un poco dura. Pero si cocinas lo de dentro, con mucho azúcar, está muy rico. Mi abuelita hace unos pasteles estupendos con los zapatos. Ven a probarlos, si quieres.

Narrador: Juan y María ayudaron a Pepe a llevar los frutos a su abuela, y todos comieron un trozo de pastel. Era dulce y muy rico, tenía un sabor más fuerte que las manzanas y muy raro. A Juan y a María les gustó muchísimo. Al llegar a casa, recogieron algunas frutas que quedaban en el árbol de los zapatos.

María: Las pondremos en el horno, aprendí a hacer manzanas asadas, no puede ser muy distinto.

Narrador: María y Juan asaron los zapatos, rellenándolos con pasas de uva. Cuando sus padres volvieron de trabajar, se los sirvieron, con nata. Al señor y a la señora Martín les gustaron tanto como a los niños

Señor Martín: ¡Vaya! Tengo una idea magnífica y la pondré en práctica.

Narrador: Al día siguiente, llevó los frutos de zapato a la ciudad. Se detuvo en la feria y habló con un vendedor. Entonces el vendedor escribió en un cartel “Frutos de zapato a 5 monedas el kilo”.

Curioso 1: Yo pagué 500 monedas por un par para mi hijo en la zapatería. ¡Y aquí las venden a 5!

Vendedor:
(gritando)¡Sólo cinco monedas!. Hay que pelarlos y comer la pulpa, que es deliciosa. ¡Son muy buenos para hacer pasteles!

Curioso 1: (moloesta)
Nunca más volveré a comprarlos en la zapatería.

Narrador: Al final del día, el vendedor se sentía muy contento. El señor Martin le había regalado los frutos y ahora tenía la cartera llena de dinero. Por su parte el señor Blanco, remató su mercancía, puso carteles nuevos que decían “Grandes rebajas”, “5 monedas el par”

(Escena V)

Cambio a casa de los Martin

Narrador: Después de esto, todo el mundo se puso contento: los niños del pueblo seguían consiguiendo zapatos gratis del árbol de la familia Martín, y a la gente de la ciudad no les importaba pagar 5 monedas por un par en la zapatería. Y todos los que querían podían comer la fruta. El único que no estaba contento era el señor Blanco; aún vendía algunos zapatos, pero ganaba menos dinero que antes.

Señor Martín: ¿Crees que estuve mal con el señor Blanco?

Señora Martín: Me parece que no. Después de todo, la fruta es para comerla ¿verdad?

María: Y además ¿no fue lo que dijiste al enterrar aquella bota vieja? ¿Te acuerdas? Nos prometiste que cenaríamos botas asadas.

Fin

Obra de teatro – Juan sin miedo

Título: Juan sin miedo.

Autor: Adaptado del cuento de los hermanos Grimm.

Personajes: Narrador, Padre, Juan, Sacristán, Rey, Espectro, Fantasma, Mago, Princesa.

Escenario: una casa humilde, un molino, unas montañas y un castillo.

obra de teatro juan sin miedoNarrador: En una pequeña aldea, vivía un anciano padre con sus dos hijos. El mayor de ellos era trabajador, llenaba de alegría y de satisfacción el corazón de su padre, mientras el más joven sólo le ocasionaba disgustos. Un día el padre le llamó y le dijo:

Padre: Hijo mío, sabes que no tengo mucho que heredarles, y a pesar de ello, aún no has aprendido ningún oficio que te sirva para salir adelante. ¿Qué te gustaría aprender?

Juan: Muchas veces oigo relatos que hablan de monstruos, fantasmas y no siento miedo como otra gente. ¡Quiero aprender a sentir miedo!

Padre: (gritando enfadado)
Estoy hablando de tu porvenir, de algo que te asegure el pan de cada día y ¿tú quieres aprender a tener miedo? Si es lo que quieres, pues márchate a aprenderlo.

Narrador: Juan se despidió de su familia y salió de casa a buscar el miedo. Cerca de un molino encontró a un sacristán y se presentó ante él.

Juan: Soy Juan Sin Miedo.

Sacristán: (sorprendido y confuso)
¿Juan Sin Miedo? ¡Extraño nombre!

Juan: ¡Así es! Vera usted, es que nunca he conocido el miedo y salí de mi casa con la intensión de que alguien pueda mostrármelo.

Sacristán: Tal vez pueda ayudarte. Cuentan que muy lejos de aquí, más allá del valle, hay un castillo encantado por un malvado mago. El monarca prometió la mano de su hija a aquel que recupere el castillo y su tesoro. Todos los que lo intentaron huyeron asustados o murieron de miedo.

Juan: (animado) Tal vez ahí pueda sentir el miedo.

Narrador: Juan entonces se decidió realizar el viaje. Después de mucho caminar, vio a lo lejos las torres y fue en busca del rey. Ahí, se acercó a los guardias de la puerta principal y se presentó.

Juan: Soy Juan Sin Miedo, y deseo ver al Rey. Quizá me permita entrar en su castillo y sentir eso a lo que llaman miedo.

Narrador: El más fuerte le acompañó al Salón del Trono. Ahí el monarca le explico lo mismo que a otros que fueron antes que él.

Rey: Si consigues pasar tres noches seguidas en el castillo, derrotar a los espíritus y devolverme mi tesoro, te concederé la mano de mi amada y bella hija, y la mitad de mi reino como dote.

Juan: Estoy alagado con su propuesta, pero yo sólo he venido para saber lo que es el miedo.

Narrador: “Qué hombre tan valiente, qué honesto”, pensaba el rey, aunque al mismo tiempo tenía pocas esperanzas de recuperar sus pertenencias, pues demasiados lo habían intentado sin éxito alguno. Sin embargo le permitió a Juan probar su suerte. Así que el joven, se dispuso a pasar la primera noche en el castillo. Donde le despertó un alarido impresionante.

Espectro: (simulando flotar y haciendo movimientos tétricos)
¡Uhhhhhhhhh!

Juan:¿Quién eres tú, que te atreves a despertarme?

Espectro: ¡Uhhhhhhhhh!

Narrador: Ante este segundo alarido, Juan Sin Miedo le tapó al espectro la boca con una bandeja que adornaba la mesa. Así el espanto quedó mudo y se deshizo en el aire. Cuando el soberano vino a ver sus logros la siguiente mañana, pensó que solo era suerte, pues aun restaban dos noches.

Pasó el día y se fue el sol. Como la noche anterior, Juan Sin Miedo se fue a dormir, pero esta vez apareció un fantasma espantoso que lanzó un bramido.

Fantasma: ¡Uhhhhhhhhhh!

Narrador: Juan Sin Miedo tomó un hacha que colgaba de la pared, y cortó la cadena que arrastraba la bola unida al grillete del aparecido. Al no estar sujeto, el fantasma se elevó y desapareció.

El rey pasó por ahí al amanecer y pensó que la prueba definitiva estaba cerca, pues la tercera noche era la que contaba. Al caer la noche; Juan Sin Miedo ya dormía y escuchó una espeluznante momia acercandose.

Juan: Dime qué motivo tienes para interrumpir mi sueño.

Narrador: Como no le respondió, agarró ele extremo de la venda y tiró. Hasta retirarlas todas y encontrarse a un mago.

Mago: Mi magia no vale contra ti. Déjame libre y romperé el encantamiento.

Narrador: La ciudad entera se había reunido a las puertas del castillo, para celebrar los logros de Juan Sin Miedo.

Rey: ¡Cumpliré mi promesa!, te casaras con mi hija y serás el príncipe del pueblo.

Narrador: Y así fue, Juan si miedo contrajo matrimonio y se convirtió también en gobernante. Pero aquí no termina la historia: cierto día en que el ahora príncipe dormía, la princesa decidió sorprenderle regalándole una pecera. Pero tropezó al inclinarse, y el contenido, agua y peces cayeron sobre el lecho que ocupaba Juan.

Juan: (sorprendido)
¡Ahhhhhh!¡Qué miedo!

Narrador: La princesa reía viendo cómo unos simples peces de colores habían asustado al que permaneció impasible ante espectros y aparecidos.

Princesa:
(riendo en complicidad)
Te guardaré el secreto.

Narrador: Y así lo hizo, por eso hasta el día de hoy aún se le conoce como Juan Sin Miedo.

FIN

Obra de teatro – ¿A qué sabe la luna?

Título: ¿A qué sabe la luna?

Autor: Adaptación Teatral por Eduardo Sánchez Laguna

Personajes: Narrador1, Narrador2, Narrador3, Tortuga, Luna, Elefante, Jirafa, Cebra, León, Zorro, Mono, Ratón, Pez.

Escenario: Una montaña y la Luna en lo alto.

obra de teatro luna

ACTO I Escena1

(Aparecen los narradores)

Narrador1: Hacía mucho tiempo que los animales deseaban averiguar a qué sabía la Luna.

Narrador2: ¿Sería dulce o salada? Tan solo querían probar un pedacito.

Narrador3: Por las noches, miraban ansiosos hacia el cielo.

Narrador1: Se estiraban…

Narrador2: Intentaban cogerla…

Narrador3: Alargando el cuello…

Narrador1: Las piernas…

Narrador2: Los brazos…

Narrador3: Pero todo fue en vano.

Narrador1: Ni el animal más grande pudo alcanzarla.

Narrador2: Un buen día, la pequeña Tortuga…

(Aparece en escena la Tortuga)

Tortuga: Por supuesto que lo voy a lograr. Me voy a subir a la montaña más alta, veréis como así puedo tocar la Luna.

Narrador3: Desde allí arriba, la luna estaba más cerca, pero la Tortuga no podía tocarla.

Tortuga: ¡Oh vaya! ¡Por poco!. Llamaré a mi amigo el Elefante. ¡Elefante! ¡Elefante! ¡¿Puedes venir?!

(Elefante aparece en escena)

Tortuga: Si te subes a mi espalda, tal vez lleguemos a la Luna.

Elefante: ¡Qué cosa más rara! Cada vez que me acerco, ella se aleja un poco más. ¡Esto parece un juego! Ehmmmm… ¡Jirafa! ¡Jirafa! ¡¿Puedes venir?!

(Aparece en escena Jirafa)

Jirafa: Mira Elefante, me subiré a tu espalda, quizá así, sí que lo logremos.

Elefante: ¡Venga, probemos!

Jirafa: ¡Oh! ¡Vaya! Cada vez que estiro más mi cuello, la Luna se aleja aún más. ¡Cebra! ¡Cebra! ¡¿Puedes venir?!

(Aparece en escena Cebra)

Cebra: ¡Aquiiiiiii veeeeengooooooo! ¡Venga que juntos lo conseguiremos!

Narrador1: La Luna empezaba a divertirse con aquel juego y se alejó otro poquito.

Cebra: (Costándole hablar) Un… poquito… más, otro…poquito…más… ¡león!¡león! ¡¿Puedes venir?!

(Aparece en escena León)

León: Tranquilos, yo os ayudaré. ¡Juntos lo conseguiremos! Venga chicos, que subo, que subo… ¡Oh vaya! ¡Nada!. ¡Zorro! ¡Zorro! ¡¿Puedes venir?!

(Aparece en escena Zorro)

Zorro: ¡Venga chicos, me subo a la espalda de León! ¡Aguantad! ¡Que esta vez verás como sí que lo conseguimos!

Narrador2: Pero la Luna al ver al Zorro, se alejó de nuevo.

Narrador3: Cada vez faltaba menos, esta vez era cosa de nada para tocar a la Luna, pero esta se desvanecía más y más.

Zorro: ¡Mono! ¡Mono! ¡¿Puedes venir?!

(Aparece en escena Mono)

Mono:¡Bua chavales! ¡Esta vez seguro que sí que lo logramos!

Narrador1: La Luna le vio y retrocedió.

Narrador2: El Mono podía oler a la Luna, pero de tocarla…

Narrador3: ¡Ni hablar!

Mono: ¡Ratón! ¡Ratón! ¡¿Puedes venir?!

(Aparece en escena Ratón)

Ratón: ¡Chicos! ¡Chicos! ¡Aguantad! Que me subo y así tocaremos la Luna.

Narrador1: La Luna pensó: “Seguro que un animal tan pequeño no podrá cogerme”.

Narrador2: La luna estaba cansada y aburrida de ese juego y se quedó justo donde estaba.

Narrador3: Entonces el Ratón subió por encima de la Tortuga, del Elefante, de la Jirafa, de la Cebra, del León, del Zorro, del Mono y…

Narrador1: De un mordisco arrancó un trozo pequeño de Luna.

Narrador2: El Ratón saboreó complacido el trocito de Luna y después fue dando un pedacito…

Narrador3: Al Mono, al Zorro, al León, a la Cebra, a la Jirafa, al Elefante y a la Tortuga.

Todos los animales: ¡Uhmmmmm! ¡Qué rica! ¡Sabe tal y como pensaba!

Narrador1: Aquella noche todos los animales durmieron muy muy juntos.

Aparece en escena Pez

Pez: Pues vaya, menudo ajetreo para llegar a la Luna. ¡Ah! Y ahora que lo pienso, tanto esfuerzo para llegar a ella, ¿acaso no verán, que aquí, en el agua, hay otra más cerca?

FIN

El sastrecillo Valiente – Obra de teatro

Título: El sastrecillo Valiente

Autor: Adaptado del cuento de Los Hermanos Grimm

Personajes: Narrador, Sastre, Gigante de la montaña, Cortesanos, Gigante 1, Gigante 2.

Escenario: Se recomienda su representación con títeres por la complejidad de personajes y escenarios.

obra de teatro sastrecillo

Narrador: Lo que cambio la vida de este humilde sastre, no ha sido obra de la casualidad, ni el simple destino, sino de su ingenio que lo llevó por el buen camino.

Una mañana se le antojo para el desayuno una tostada con mermelada, después de prepararla, la llevó consigo al taller para disfrutarla, pero esta lucia tan deliciosa, que pronto las moscas comenzaron a rondarla.

(El sastre, trata de espantar las moscas sobre su tostada en repetidas ocasiones, pero ellas siempre vuelven)

Sastre:¡Eh, quién las invitó a ustedes!

Narrador: Pero las moscas, que no entendían su idioma, lejos de hacerle caso, volvían a la carga. Por fin el sastrecito perdió la paciencia, sacó un pedazo de paño y empezó a echar golpes. Al levantar el pañuelo, se dio cuenta que había acabado con todas ellas.

Sastre: ¡De lo que soy capaz!, la ciudad entera tendrá que enterarse de esto, ¡Qué digo la ciudad!, ¡El mundo entero!

Narrador: Para lograr su cometido, decidió bordar su gran hazaña en un cinturón: SIETE DE UN GOLPE, decía. Y salió a mostrarle al mundo su nueva habilidad, llevando solamente un queso viejo en el bolsillo y un pájaro que le hacía compañía.

En su marcha se encontró un gigante.

Sastre: ¡Buenos días, camarada!

Gigante de la montaña: ¡Quítate de mí vista, miserable criatura!

Sastre: ¿Ah, sí? (le enseñó el cinturón) ¡Aquí puedes leer qué clase de hombre soy!

Narrador: El gigante vio el emblema “siete de un golpe” en su cinturón y pensó que el sastrecillo había derrotado a siete hombres de una. Por eso le mostró sus respetos, pero no muy seguro de su fortaleza, le retó con una serie de pruebas.

(El gigante agarra una piedra y la exprime hasta sacarle unas gotas de agua)

Gigante de la montaña: A ver si lo haces, ya que eres tan fuerte!

Narrador: El sastre mete la mano en el bolsillo saca el queso y lo aprieta hasta sacarle todo el jugo. Muy impresionado, pero no conforme con esto, el gigante toma una piedra y la arroja muy lejos.

Gigante de la montaña: Anda, a ver si haces algo parecido.

Sastre: Un buen tiro, aunque la piedra volvió a caer a tierra. Ahora verás.

Narrador: Saca al pájaro del bolsillo, lo arroja al aire. El pájaro, encantado con su libertad, alza rápido el vuelo y se pierde de vista.

Sastre: ¿Qué te pareció este tiro, camarada?

Narrador: El gigante se quedó sin palabras, y propuso nuevos retos. A los cuales el sastre salió victorioso. Finalmente, tuvo que aceptar la valentía de aquel hombrecillo.

Gigante de la montaña: Ya que eres tan valiente, ven conmigo a nuestra casa y pasa la noche con nosotros.

Narrador: El sastrecito aceptó la invitación y lo siguió. Cuando llegaron a la caverna, encontraron a varios gigantes sentados junto al fuego, comiendo. Le enseñaron una cama para dormir, sin embargo, era demasiado grande para él, así que, en vez de acomodarse en ella, se acurrucó en un rincón. A medianoche, el gigante se levantó y, descargó un formidable golpe sobre la cama. Luego volvió a acostarse, pensando que había acabado para siempre a tan impertinente sastrecillo. A la madrugada, los gigantes, se disponían a marcharse al bosque cuando, de pronto, vieron al hombrecillo contento saltando en la cueva, aquello fue más de lo que podían soportar, y pensando que iba a matarlos a todos, salieron corriendo, cada uno por su lado. Y el sastre prosiguió su camino. Tras mucho andar, llegó al jardín de un palacio real, y como se sentía muy cansado, se echó a dormir sobre la hierba. Mientras estaba así durmiendo, se le acercaron varios cortesanos, lo examinaron par todas partes y leyeron la inscripción: SIETE DE UN GOLPE.

Cortesanos: ¡Ah!. ¿Qué hace aquí tan terrible hombre de guerra, ahora que estamos en paz? Sin duda, será algún poderoso caballero.

Narrador: Y corrieron a dar la noticia al rey, diciendo que sería un hombre extremadamente valioso en la guerra contra los gigantes. Así cuando el sastre despertó se encontró con la noticia de que obtendría la mitad del condado y la mano de la princesa, si los libraba de los gigantes.

Sastre: Justamente he venido con ese propósito. Estoy dispuesto a servir al rey.
Acabaré muy pronto con los dos gigantes.

Narrador: Así, pues, el sastrecito se puso en camino al bosque, seguido por cien jinetes.

Sastre: Esperen aquí. Yo solo acabaré con los gigantes.

Corrió hasta encontrar a los gigantes que dormían tranquilamente, y aprovechó la ocasión para tirarles piedras, se echaron la culpa mutuamente, y terminaron peleándose entre ellos.

Gigante 1: ¿Por qué me pegas?

Gigante 2: Estás soñando. Yo no te he pegado.

Narrador: Los dos se enfurecieron tanto que arrancaron de cuajo dos árboles enteros y estuvieron aporreándose el uno al otro hasta que los dos cayeron muertos de cansancio. Entonces el sastrecito se posó sobre ellos para que los jinetes pudiesen apreciar que había vencido.

Sastre: Se acabaron los gigantes, aunque debo confesar que el trabajo fue duro.

Narrador: No contento, el rey le encargó otra misión, deshacerse de un unicornio que vivía en el bosque, y para ello el sastrecillo engaño al animal, el cual envistió contra un árbol y se quedó allí atrapado. Siendo poco para su majestad una tarea más se le fue encomendada, atrapar al dichoso jabalí que destrozaba los cultivos; el sastre consiguió encerrarle en una capilla.

Habiendo logrado todas esas hazañas, el rey tuvo ahora que cumplir su promesa y le dio la mano de su hija y la mitad del reino.

Se celebró la boda con gran esplendor, y allí fue que se convirtió en todo un rey el sastrecito valiente.

(Termina la obra con la boda del sastrecillo y la princesa)

Narrador: Con todas sus hazañas dejó más que asombrada a la gente, pues a pesar de su pequeño tamaño y delgada figura había conseguido aplastar a tales fieras, y no fue una labor de fuerza o valentía, el sastre confió ante todo en su potencial, poniendo en práctica su astucia e inteligencia en cada situación.

El bosque del espejo mágico

Título: El bosque del espejo mágico.

Autor: Marcel Marck.

Advertencia: Este guion es para ser leído, estudiado o ensayado, pero no representado, sin la previa autorización de su autor o en su defecto de la S.G.A.E. o entidad que la sustituya.

Personajes: (6) Narrador, Lita, Nito, Tilao, Karao, tia Tana.

Escenario: El bosque.

obras de teatro espejoCuento escénico en un solo acto.

Narrador: Hola amiguitos y amiguitas, para poder introducirnos en el cuento que se representa a continuación, vamos a imaginarnos que todos nosotros somos flores de un bosque. Estamos, en un bosque de la isla de Ha Ha Havi. Un bosque tenebroso en el que la luz del sol, apenas puede traspasar el espeso entramado de hojas y ramas; en él, hay muchas flores; y ya sabéis: vosotras y vosotros, sois las flores de este bosque.

Y ahora, os dejo con nuestros principales protagonistas; Nito y Lita…ya vienen por ahí.

Personajes en escena: Lita y Nito.

Nito: No te me escapes.

Lita: ¿Cómo voy a escaparme? Aquí no hay forma de hacerlo. Y Además no quiero escaparme, la Tita Tana, me ha dicho que cuando llegue el verano podrá irme a mi casa; que vendrá mi Mama a por mí.

Nito: ¿Seguro que vendrá?

Lita: Si, seguro que sí.

Nito: ¿Tantas ganas tienes de irte a tu casa?

Lita: Si, allí tengo una casa muy bonita. Con jardín…

Nito: Aquí tienes un bosque.

Lita: Si, pero es tenebroso, el sol apenas luce. No le dejan las ramas.

Nito: Pero es grande, seguro que más que tu jardín.

Lita: Eso me da igual. En mi casa, tengo cerca a mis amiguitos. Aquí el único amiguito que tengo eres tú, y no sé si fiarme.

Nito: me porto bien, no te dejo de vigilar, pero aparte de eso me porto bien.

Lita: Si, me invitas a comer cosas….del bosque.

Nito:¡Que están muy buenas! Son frutas con estupendas propiedades.

Lita: Si, me gustan, pero podías guiarme hasta la playa, que eso es más bonito.

Nito: No estoy autorizado.

Lita: ¿Ves como no eres buen amiguito?

Nito: Es que si se entera tía Tana, me la cargo.

Lita: Le tienes miedo…

Nito: Si, tienes razón tengo miedo a sus tirones de oreja y sus pellizcos, ¡Duelen!

Lita: Vaya amigo cobardica, y quejica.

Nito: Y vaya amiga egoísta que solo le importa ella, y que le da lo mismo que a su amiguito le hagan daño.

Lita:¿Has visto esto que hago? (DA VUELTAS)

Nito: Yo también (LE IMITA)

Lita: (TARAREA UNA CANCIÓN MIENTRAS DÁ LAS VUELTAS)

Nito: (LA IMITA)

Tilao: (SURGE EL MAGO TILAO)
¿Que hacéis dando vueltas?

Nito: Ya ves Tilao, divirtiéndonos.

Lita: Eso…lo que dice este.

Tilao: Hacéis muy mal, de esa manera, os cansareis mucho.

Lita: Que va, no me canso.

Nito: Yo tampoco.

Tilao: Pues…yo solo de veros dar vueltas ya estoy cansado.

Nito: Porque eres ya muy viejo.

Tilao: Eso será. Es verdad… estoy muy viejo. Voy a tener que rejuvenecer.

Nito:¿Pero se puede rejuvenecer cuando uno quiere?

Tilao: Aquí en este bosque, existe la posibilidad.

Lita: ¿Cómo es posible?

Tilao:(MIRA A UN LADO Y A OTRO) ¿No hay nadie alrededor?

Nito: Estamos solo los tres, y todas esas flores.

Lita: ¡Que son flores…muy bonitas!

Tilao: En un lugar de esta isla, existe un espejo mágico, que quien se mira en él, rejuvenece o envejece según esté de ánimo su espíritu. Solo podemos mirarnos en él cinco veces en nuestra vida.

Nito: ¿Solo pueden mirarse los brujos?

Tilao: No. Puede mirarse todo ser que pueda llegar a él. Pero os repito, se puede envejecer o rejuvenecer según el ánimo del espíritu de quien se refleja en el espejo.

Lita: Yo quiero irme a mí casa.

Tilao: Te iras, cuando lo diga tía Tana, y ella tiene muy mal genio; Porque tú tía es mala y no quiere dejarte ir, aunque no te lo diga. Quiere tenerte siempre aquí porque al verte con tu juventud y belleza, ella se cree que todavía esta joven y guapa.

Lita: ¿Y Nito porque está aquí?

Tilao: Díselo tú Nito.

Nito: No lo sabe casi nadie, Tana tu tía es mi madre y Tilao…mi padre.

Lita:¡Y yo el Hada de los bosques! ¿No me digáis mentiras?

Tilao: No son mentiras Tita. Porque tu tía Tana, fue hace muchos años El Hada de los Bosques. Pero se portó soberbiamente con sus compañeros y el gran brujo Karao, le quitó la belleza, la juventud y la bondad, y la convirtió en lo que es ahora, la bruja Tana.

Lita:¿Y no puede cambiar?

Tilao: Si se mirarse una vez en el espejo mágico lo lograría.

Nito y Lita: ¡Que se mire, que se mire!

Nito: Tú sabes dónde está el espejo ¿Verdad?

Tilao: Hoy en día no. Lo vi por última vez hace 50 años, entonces me miré en él y rejuvenecí, para volver a verlo , hace falta…

Lita y Nito: ¿Qué?

Tilao: Hace falta juntar tres palabras. “Un conjuro mágico” y para ello, hay que solucionar tres pistas, de las cuales yo solo tengo una.

Nito: ¿Quién tiene las otras dos?

Tilao: Una el Gran brujo Karao y otra la tita Tana.

Lita: Entonces…Tilao, la cosa no es difícil; manos a la obra.

Nito: En primer lugar, habrá que localizar al gran Brujo Karao

Tilao: Ahí está el gran problema. Aunque pensándolo bien………

Lita y Nito: ¿Qué?

Tilao: Ocurre que el gran Brujo Karao, quiere siempre pasar desapercibido, por lo que lo podemos encontrar en cualquier lugar, disfrazado, “Cambiando su personalidad”

Nito: ¿Y dónde está?

Tilao: Sé una fórmula para llamarle. Karao Karao, no seas Karao, y trae el cacao.

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Tilao: Muy bien. Me ha encantado tu nuevo trabajo y personaje amigo Karao. Y como ves, hasta las flores, han aplaudido tu actuación. Pero ahora, quiero un favor. Tu pista para localizar el espejo mágico del bosque. (EN UN ROLLO O PERGAMINO, LE DA UNA NOTA, SALUDA Y SE DESPIDE, HACIENDO MUTIS POR EL FORO)

Tilao: Ya tenemos la primera pista, y dice: ¿Quién es una mujer triste muy secreta y reposada, de cuerpo y alma privada, que de negro traje viste y de malos es amada?

Nito: No lo sé ¿Tú lo sabes Tilao?

Tilao: Es muy fácil (DIRIGIENDOSE A LAS FLORES)
¿Qué es?

Lita: Eso, eso, ¿Qué es?

Tilao: Es la Noche. Ya tenemos la primera pista. La noche, ahora yo voy a dar la segunda. Pero hay una condición para que valga, que dos seres puros, la canten.

Nito: ¿Y dónde están?

Tilao: Sois vosotros. Y aquí está la pista. Cerca de Navidad, los niños suelen cantar, juntos, y sin desafinar cantos al niño Jesús.

Lita: Eso yo lo sé, Un villancico.

Tilao: Así es. Pero tenéis que cantarlo y os tienen que acompañar las flores de este lugar.

TANTO NITO COMO LITA, TENDRÁN QUE ARREGLÁRSELAS PARA QUE EL PUBLICO PRESENTE, CANTE CON ELLOS UNA ESTROFA DE ALGÚN VILLANCICO POPULAR.

Tilao: Perfecto, ya solo falta una pista, pero esta es la peor. Hay que traer aquí a tía Tana y….

Lita y Nito: ¿Qué?

Tilao: Es muy difícil,

Lita y Nito: ¿Qué Pasa?

Tilao: Su pista está en una canción que tía Tana tiene que cantar, y tiene que ser una canción alegre.

Lita y Nito: (HACEN GESTOS DE QUE ESO ES MUY DIFICIL)

Tilao: Hay que intentarlo. Voy a buscar a tía Tana. (VASE POR UNO DE LOS LATERALES QUE SE HAYA CONCRETADO CON LA DIRECCION)

Lita y Nito: ¡Uff. Que difícil!

EN ESCENA TIA TANA Y TILAO.

Tilao: Aquí, te quiero aquí.

Tía Tana: (HACE COSAS DE BRUJA DE LOS CUENTOS)

Tilao: Ya está bien, deja de hacer brujerías tontas. Quiero que cantes una canción, si tú, y una canción alegre.

Lita: Si tía si, canta una canción, te lo pide tu sobrina.

Tía Tana: (SE VA A IR)

Nito: Mamá, no te vayas. Cántanos, te lo pide tu hijo.

Tía Tana: (SE VUELVE DE SUBITO, MIRA A NITO, Y SE PONE A CANTAR.)

Tilao: Muy bien tía Tana. Has cantado, y la canción se llama……………………………………………..

Narrador: No, no te vayas todavía. Porque ya tenemos las palabras mágicas. Que son; Una noche villancicos y…………………………………….

SE OSCURECE LA SALA Y CUANDO SE ILUMINA DE NUEVO EN EL CENTRO DE LA ESCENA HAY UN ESPEJO, TIA TANA SE MIRA EN EL ESPEJO. HUMO Y SONIDO MUSICAL TIA TANA APARECE AHORA JOVEN Y RADIANTE.

Nito: Mamá.

Lita: Tía Tana, que guapa eres.

Tilao: Y…yo…..también tendría que rejuvenecer…pero sabéis una cosa, más adelante. Me gusta estar así.

Tía Tana: Gracias a todos. Y tu sobrina, cuando quieras volverás a tu casa, como un rayo, que para eso vuelvo a ser el Hada de Los Bosques. Y ahora quiero que cantéis todos conmigo esta bonita canción.

AL TERMINAR LA CANCION

Tilao: Y niñas y niños, colorín, colorado, este cuento se ha acabado.

El árbol de las risas – Obra de teatro

Título: El árbol de las risas

Autor: Mariana Ramos

Personajes: El árbol, Narrador, Luis, Pedro, Bertha, Gogo (El hombre Malo)

 arbol de las risas obra de teatroSe abre el telón y muestra una placita, que tiene en medio un árbol sonriente, con hojas de muchos tamaños y colores. Dos niños juegan a su alrededor.

Narrador: El árbol que está en medio de la plaza es el más sonriente de todos, la gente del pueblo lo ama, porque comparte sus sonrisas con los demás. De esta forma, nadie puede estar triste.

Después un niño triste entra a escena y se sienta por ahí cabizbajo.

Luis: ¡Ay que tristeza!. (Suspira).

Pedro: (Se acerca a Luis y pregunta) ¿Qué pasa?,¿Por qué estas triste?.

Luis: Me duele la barriga y no me permiten comer helado.

Bertha: (También se acerca). No estés triste. Te presentaremos a nuestro amiguito Risitas y veras que te sientes mejor.

Los tres chicos se acercan al árbol y juegan alrededor de él. Pronto Luis se siente mejor y comienza a reír.

Bertha: ¿Lo ves?, ¡te lo dije!, nuestro amigo Risitas, es especialista en curar la tristeza.

Narrador: Los niños jugaron hasta el atardecer y regresaron a casa muy contentos. (Los niños salen de escena y el árbol se queda solo). Al llegar la noche, el señor Gogo, vino desde un pueblo vecino y fu directo a la placita. A él no le gustaba que la gente fuese feliz, así que aprovechó que no había nadie, para arrancarle las hojas al pobre de Ricitas.

El hombre malo entra a escena, caminando de puntitas, y al llegar al árbol le arranca sus hojitas y lo patea en el tronco, hasta que deja de reír. Después sale de escena.

Narrador: A la mañana siguiente el árbol amaneció enfermo, casi muerto. La gente se puso muy triste cuando lo vio, y la risa desapareció de sus caras.

Pedro: ¿qué le habrá pasado?.

Bertha: ¿Alguien lo lastimó?.

Los niños recogen sus hojitas, lo cuidan, lo riegan.

Narrador: A pesar de los buenos cuidados de los niños, Risitas no mejoraba, hasta que Luis, regresó con una genial idea. (Luis entra a escena)

Luis: Para curarlo, tenemos que darle lo que nos dio siempre.

Todos los niños: ¡Sonrisas!.

Se hace lo que el narrador describe a continuación.

Narrador: Se juntaron todos, haciendo ronda alrededor del árbol, tomados de las manos y empezaron a reír. Rieron tan fuerte que la tierra vibraba. Risitas sacó nuevas hojas y se llenó de vida. En un principio apenas se escuchaban sus risas, pero terminó riéndose tan alto que contagió al Sol. Este envió las risas en cada rayito y así se inundaron de alegría también los pueblos vecinos. Así que el Señor Gogó, no tuvo escapatoria, de sus labios, comenzaron a salir risas. Y jamás tuvo intensiones de dañar al árbol de nuevo.

FIN

Adaptado del cuento “El árbol de las risas” de Mariana Ramos.

El pajarillo herido y el abeto

Obra de teatro: El pajarillo herido y el abeto
Autor: Francisco García Pourriños
Personajes: 14
5 árboles (abeto, roble, abedul, sauce y castaño)/Narrador / Hermanito/Pajarillo/4 Fantasmas (Gordo, Delgado, Alto, Bajo)/Príncipe de hielo/Rey invierno

pajarillo y abeto obra de teatro infantil

Al levantarse el telón, se ve un bosque, con cinco “árboles” en primer plano (abeto, roble, abedul, sauce y castaño). A un lado, el narrador y su hermanito, en el dormitorio de su casa. El hermanito, acostado, y el narrador sentado en una silla, tomándole una mano y en actitud de contarle una historia.

Hermanito: ¡Anda! ¡Cuéntame una historia! ¡Por favor!

Narrador: ¡Cállate de una vez, Dani! ¡No tengo ganas!

Hermanito:¡Por favor! ¡Sólo ésta!

Narrador: ¡Está bien! ¡La última, eh! ¡Prepárate!

Hermanito: ¡Gracias, gracias! ¡Viva! ¡Una bonita, eh!

Narrador: ¡Está bien! ¡Cállate ya! Empezamos…¿Sabes por qué el abeto conserva sus hojas en invierno?

Hermanito: ¡No! ¿Por qué?

Narrador: Te lo diré… ¡Atención!

Érase una vez un pajarillo que tenía un ala rota y no podía volar bien. Se había golpeado contra un tronco al intentar huir de los disparos de un cazador…y volaba lo mejor que podía con su ala rota y se arrastraba hacia el bosque,

Aparece el pajarillo por un lateral

Pajarillo: Tal vez los árboles del bosque me darán cobijo…Voy a preguntárselo…

Narrador: El primer árbol que encontró era un roble. Como estábamos a comienzos del otoño, tenía muchas bellotas y muchas hojas, era muy frondoso. El pajarillo le dijo:

Pajarillo: Señor roble: ¿podría usted alojarme entre sus hojas hasta la primavera? Yo no puedo volar bien con mi ala rota…

Roble: Pero bueno, pajarraco; ¿tú crees que soy tonto? Tú lo que quieres es comerte todas mis bellotas. ¡Largo de aquí! ¡Fuera!

Narrador: El pobre pajarillo se fue, volando lo mejor que podía con su ala rota, hasta que llegó frente a un abedul muy elegante, con su hermoso vestido plateado. El pajarillo le preguntó humildemente:

Pajarillo: Hermoso abedul: ¿me dejaría usted vivir entre sus ramas hasta que llegue la estación buena? Tengo esta ala rota y no puedo volar bien…

Abedul: Pero, ¿cómo se te ocurre pedirme eso, pajarito? ¿No sabes que soy el marqués de la Plata, el abedul más precioso del bosque? ¡Menuda facha tendría contigo ahí arriba! ¡Qué desastre! ¡Búscate otro arbolito! ¡Hay muchos por aquí! ¡Lárgate!

Narrador: El pobre pajarillo se fue, volando y volando lo mejor que podía con su ala rota. ..Estaba algo desanimado.

De pronto, aparecieron unos fantasmas muy juguetones. Se habían escapado de un castillo inglés y pasaban por el bosque, en busca de aventuras. Divisaron al pajarillo y se movieron a compasión. Y se acercaron a él…

Gordo: ¿Qué te pasa, pajarillo?

Pajarillo: Pues que no puedo volar bien con mi ala rota y los árboles del bosque no quieren cobijarme.

Delgado: Nosotros te ayudaremos… Venga, chicos, vamos a ayudarle…

Alto: ¿Cómo podríamos ayudarle?

Bajo: ¿Le cantamos una canción?

Los demás: ¡Bien!¡eso, eso!

Narrador: Y le cantaron esta canción, mientras bailaban alrededor

(Cualquier Canción popular que se quiera enseñar a los niños)

Narrador: El pajarillo se sintió más animado. Y los fantasmas se despidieron:

Gordo: ¿Qué? ¿Ya estás más animado? ¡Alégrate!

Delgado: Bueno, ánimo, pajarillo. Tenemos que marchamos al castillo antes de que se entere mamá.

Alto y Bajo: Sí, vámonos. ¡Adiós, pajarillo! ; sigue intentándolo…

Todos: ¡Adiós! (Desaparecen por un lateral)

Narrador: El pajarillo, más confortado, se dirigió a un sauce llorón, que estaba cerca.

Pajarillo: ¡Hola, señor Sauce! ¿Podría usted guarecerme entre sus ramas hasta que llegue la estación florida? Ya ve que estoy herido: no puedo volar bien con mi ala rota….

Sauce: ¡Lárgate, pajarillo! No acostumbro a recibir extraños en mi casa: no me dejan llorar bien ¿sabes? Así que ¡lárgate!

Narrador: El pobre pajarillo se fue volando lo mejor que pudo con su ala rota. Y llegó a un castaño de copa redonda. Le preguntó humildemente:

Pajarillo: Señor marqués del Castañar, ¿Podría dejarme vivir entre sus hojas hasta la primavera? Tengo un ala rota y no puedo volar bien…

Castaño: No alojo nunca a los forasteros, pajarillo. Lo siento. Lo único que puedo hacer es darte una castaña… ¡Vete!

Narrador: El pobre pajarillo estaba desconsolado. No sabía a quién dirigirse. Siguió arrastrando su ala rota, buscando quien le acogiese…

Entonces el abeto le vio pasar y le dijo:

Abeto: Pero, ¡Chico! ¡Quédate conmigo! ¡No faltaría más…! Mira, ponte aquí, en, esta rama frondosa: creo que es la más calentita. Puedes quedarte aquí todo el Invierno.

Pajarillo: Muchas gracias, señor abeto.

Abeto: De nada. Así me harás compañía.

Narrador: Al poco tiempo, el príncipe del hielo, hijo del Rey Invierno, preguntó a su padre: (Aparecen los dos)

Príncipe del Hielo: ¿Puedo divertirme con cualquier árbol? ¿Puedo soplarles a todos?

El Rey Invierno: Puedes soplar a los que quieras, hijo; pero el árbol que fue bueno con el pajarillo herido, debe conservar sus hojas. A ése, déjale tranquilo.

El príncipe del Hielo: Bien, papá.

Narrador: Y fue soplando y soplando a los árboles, que iban perdiendo sus hojas…

Sin embargo, al abeto, que había alojado al pajarillo herido, tuvo que dejado en paz… y conservó sus hojas en invierno para siempre…

Narrador: Bueno, menos mal Dani se ha dormido…

( y se retira lentamente, mientras cae el telón)

El caracol Cardín

El caracol Cardín.

Personajes: Narrador, Cardín, Catarinas, Mariposas, Caracoles, Hada, Luna, Pez.

caracol Cardín obras de teatro

Narrador: Señoras y señores vamos a representar la historia de un pequeño caracol que vive en este bosque.

Entran los caracoles listos para iniciar una carrera, las Mariquitas cantan y las Mariposas bailan entre las flores.

Narrador: Todos los animales eran muy felices en este lugar encantado, porque jamás había entrado algún ser humano. Y ellos tenían como regla principal nunca salir del bosque. De pronto, un horrible grito interrumpió su festejo.

Catarinas: ¿Qué fue eso?

Mariposas: ¿Qué sucede?

Entra el caracol Cardín llorando y gritando.

Caracoles: ¡Qué horror ?

Cardín: ¡Bua, Bua!

Caracoles: ¿Qué pasa?

Catarinas: ¿Te has golpeado la Cabeza?

Mariposas: ¿Te duele la barriga?

Cardín: ¡No! ¡No! ¡Y mil veces no! (Se tira al suelo y sigue gritando)

Narrador: Cardín lloró por horas. Y sus amigos estaban desesperados.

Catarinas: ¡Dinos que te pasa!

Mariposas: ¡Déjalo, está enfermo!

Caracoles: Nos ablandarás con tus lágrimas.

Catarinas: ¡A callar todos!

Caracoles: Tenemos que encontrar una solución. Llamemos al Hada Margarita

Todos: ¡Hada Margarita! (y entra el hada)

Hada: ¿Que pasa amigos?

Caracoles: Oh pequeña hada, tenemos un gran problema

Catarina: Cardín ha llorado tanto que está a punto de inundar el bosque. ¡Ayuda!

Hada: (Se acerca a Cardín). ¿Por qué no dejas de llorar y nos dices que sucede?

Cardín: (Se seca las lágrimas). Fui a dar un paseo y vi una cosa.

Caracoles: ¿Fuego?

Mariposas: ¿Un monstruo?

Cardín: ¡Vi la casa de los humanos!, Bua, Bua

Hada: ¿Pasaste los límites del bosque?

Cardín: Sólo un poco. Y me ha gustado su casa, también quiero que la mía tenga techo y puertas.

Hada: Pero, tú tienes una casa que es perfecta para los caracoles.

Caracoles: Es verdad, es perfecta y nos gusta

Cardín: Bueno, yo seguiré llorando hasta que tenga una casa como la que deseo.

Todos juntos: Hada por favor ayúdalo, no podemos soportar más su llanto

Hada: Bien. Te voy a dar un nuevo hogar. Cierra los ojos. (El hada menea su varita mágica y convierte su caparazón en una casa).

Todos juntos: ¡Ohh!

Cardín: ¡Wow! ¡Maravilloso! (Da vueltas y vueltas presumiendo su nueva casa).

Narrador: Cardín quería enseñarles a todos su nuevo hogar, pero llegó la noche y todos los animales se fueron a dormir.

Cardín: Yo no quiero dormir. Voy al río a beber y enseñar a mi casa a la Luna. ¿Has visto una casa como esta Luna? (decía el caracol presumiendo)

Luna: ¡Bahh! Yo he visto maravillas. Castillos y palacios mucho mejores que tu casa.

Cardín: (Con mueca de desaprobación) ¡Que desagradable!

Narrador: Cardín se acerca al río a beber. Pero su casa es tan pesada que de cabeza al agua.

Cardin: ¡Socorro!

Pez: ¿Qué tipo de pez es usted?

Cardín: Un caracol, ¿Me puedes ayudar?

Pez: ¡Imposible!, no sé cómo hacerlo

Cardín: Luna, ¿Puedes ayudarme?

Luna: ¿Qué debo hacer?

Cardín: Llama al hada Margarita

Luna y Pez: (Gritando) ¡Hada de la margarita!

Hada: ¿Quién me llama?

Cardín: Hada, por favor ayúdame, quítame este peso inútil.

Hada: Lo haré si prometes no ser tan caprichoso y chantajear a otros con tus lágrimas

Cardín: Sí lo prometo.

Narrador: El hada le da la mano para sacarlo del rio, después despierta a sus amigos, y frente a ellos le devuelve el caparazón. Desde entonces, Cardín dejó de ser tan caprichoso.

¡Y colorín colorado, el cuento del caracol Cardín ha terminado!

Las vaquitas rebeldes

Obra de teatro: Las vaquitas rebeldes

Autor: María Alicia Esain, Inspirado en “Una vaquita en el jardín” de Marta Giménez Pastor

10 Personajes:

Sol, Árbol, Pajarito, Pajarita, Flor Roja, Flor Azul, Flor Blanca, Vaquita 1, Vaquita 2, Hada Primavera

vaquitas

Narrador: Hoy el campo está listo para la llegada de la primavera. Flores, plantas y bichos sienten la caricia del Sol que la anuncia. Mientras casi todos ellos se preparan para recibirla, las vaquitas de San Antonio, muy enojadas, llegan con una pancarta que dice: Parece que el Hada Primavera verá arruinada su fiesta de bienvenida.

¿Qué habrá ocurrido con esos lindos bichos?¿Cuál será la causa de su enojo?¿Qué opinan los demás personajes de esta historia?¿Tendrá que venir un detective a investigar?

Para saberlo, escuchen y miren con atención, así se enterarán…

Escena 1

Sol:-¡Vamos, vamos, arriba, a trabajar! El invierno se fue, es hora de recibir a la primavera. Ninguno debe faltar.

Árbol:- ¡AUMMMMMMMM! Qué pereza tengo! He dormido todo el invierno…¿Ya pasó?¿No puedo dormir un poco más?.

Sol:-De ninguna manera, están brotando las hojas en tus ramas. Debes vestirte de verde, la primavera llegará y es necesario estar listo. Vendrán los niños a jugar aquí y necesitarán tu sombra.

Árbol:-Bien, bien, bien, llega el tiempo más lindo para mí. Tiene razón Don Sol, ya me visto de verde.

Pajarito:-¡Qué buen Árbol me encontré! Aquí haré mi nido. Le avisará a Pajarita mi novia, que venga a ayudarme.

Sol:-¡Adelante, Pajarito! El Hada Primavera estará feliz de verlos.

Pajarita:-Vengo a ayudar, tengo plumas, pelusas y ramas para el nido.

Árbol:-¡Qué bueno, estoy un poco solo, ahora tendré compañía!

Flor Roja:-Aquí estoy yo, nuevita y suave. Me quedo por este lado, cerca de usted Don Árbol.

Sol:-Eso es…y que vengan otras flores. Ninguna debe faltar¡¡Vamos, vamos!!

Flor Azul: -Señor Sol, qué mandón que se ha puesto esta temporada. Nos sacaremos las medias de lana y nos arrimaremos a Don Árbol.

Flor Blanca:-Yo guardaré los gorros de dormir para el próximo invierno, son abrigados y los necesitaremos cuando venga el frío.

Vaquita 1:-No nos esperen, estamos cansadas de que nadie se fije en nosotras.

Vaquita 2:-Sí, no nos miran o si lo hacen, andan preguntando si somos las vaquitas del dulce de leche…

Vaquita 1:-O se asustan pensando que picamos, como los mosquitos.

Vaquita 2:-O las abejas.

Pajaritos:-¡Pero qué muchachas tan rezongonas!

Árbol:-Ya lo creo, qué tendría que decir yo, siempre en el mismo lugar y sin poder andar por ahí, como ustedes.

Flores:-Un poco de razón tienen las chicas, nos parece. Todo el mundo pasa y nadie las mira, es cierto…

Sol: -A mí el Hada Primavera me dijo que las necesitaba, así que aquí deberán esperarla…

Vaquitas:-Si es así, nos quedaremos.

Escena 2

Hada Primavera:-¡Buenos días a todos! ¡Don Sol, qué buena luz! Árbol, tus hojas son muy bellas y verdes…¡Qué bien les está quedando el nido, Pajaritos!¡ Flores, muy buenos esos pétalos de colores!¿Dónde están mis vaquitas de San Antonio? Sin ellas no puedo andar por aquí.

Vaquitas: -¿Realmente es así, Señora Primavera?.

Hada Primavera:-¡Por supuesto! Si los chicos no las encuentran sobre las flores, mi fiesta no está completa…¡ No hace falta que sean las vaquitas del dulce de leche!. Ustedes son los bichos de la buena suerte.

Vaquitas:-No nos habíamos dado cuenta ¡Gracias por avisarnos!.

Los demás:-¡Felicitaciones!

Hada Primavera:-Ahora sí mi fiesta puede comenzar. Cantemos y bailemos juntos:

¡El Hada Primavera de verde se vistió,

el canto de los pájaros el aire alegró!

¡ Un mundo de color ha llegado hasta aquí

y bajo el tibio Sol florece el jardín!

A acompañar a las flores las vaquitas vendrán,

y a quienes las encuentren mucha suerte darán.

¡ Cantemos todos juntos esta linda canción

que reine la alegría en cada corazón!

Fin

Caperucita Roja

Titulo: Caperucita Roja.

Autor: Hermanos Grimm.

Personajes: (6 niños).

Narrador / Caperucita Roja / Madre / Lobo / Abuelita / Leñador

Categoria: Obra de teatro

obra de teatro infantil caperucita roja

Narrador: Había una vez hermosa niña llamada Caperucita Roja…

Madre: Caperucita, la abuela está enferma. Sé una buena niña y llévale esta canasta de comida.

Caperucita: De acuerdo, mami.

Madre: Aquí tienes un pastel, algo de pan y miel.

Caperucita: Ya mismo la llevo, seguiré el sendero del bosque.

Madre: Sí. Por favor ve directo a casa de la Abuela y ¡no hables con ningún extraño!.

Narrador: Caperucita se desvía un poco del camino recogiendo flores para su Abuelita cuando se encuentra con un Lobo…

Lobo: ¿Hacia dónde vas, pequeña?

Caperucita: A visitar a mi Abuelita que está enferma. Vive al otro lado del bosque.

Lobo: Deja que te acompañe. Este bosque es muy peligroso.

Caperucita: ¡Gracias! Es usted muy amable, Sr. Lobo, pero mi madre me ha dicho que no hable con extraños.

Lobo: Esta bien dulce niña, pero ten cuidado en tu camino.

Narrador: El lobo se aleja entre los árboles y Caperucita continua recogiendo flores. Pero mientras reúne suficientes para formar un hermoso ramo, el hábil Lobo corrió a la casa de la abuela y golpeó a su puerta…

Abuelita: ¿Quién es?.

Lobo: Soy Caperucita, te he traído comida.

Abuelita: ¡Ah! entra, querida. Estoy en cama.

Lobo: Hola Abuelita. ¡¡¡¡Sorrrrrrpresa!!!!.

Abuelita: ¡Ohhhh! ¡¡¡¡Socorro!!!! ¡¡¡¡Socorro!!!!.

Narrador: Pero el Lobo se devoró a la Abuelita en un instante, se vistió con sus ropas y se metió en la cama. Caperucita Roja golpeó a la puerta…

Lobo:¿Quién es?

Caperucita: Soy yo, tu nietecita.

Lobo: Entra, querida.

Caperucita: ¡Hola! Ohhh, Abuelita, ¡¡qué ojos tan grandes tienes!!

Lobo: Para verte mejor, tesoro.

Caperucita: Y Abuelita, ¡¡qué brazos tan largos tienes!!

Lobo: Para abrazarte mejor, tesoro.

Caperucita: Pero Abuelita, ¡¡qué dientes tan grandes tienes!!

Lobo: ¡¡Para COMERTE mejor, tesoro!!

Narrador: Y el Lobo se devoró a Caperucita Roja en un parpadeo. Estaba tan satisfecho que pronto se quedó dormido y empezó a roncar ruidosamente. Esos sonidos llamaron la atención de un Leñador que pasaba y echó un vistazo para averiguar… así fue que el valiente Leñador entró, a la casa de la abuela y al ver al lobo con la panza hinchada y dormido sobre de la cama de la abuela vistiendo sus ropas, le abrió la barriga y, de un salto, salieron la Abuelita y Caperucita Roja…

Caperucita: ¡¡Muchísimas gracias!!.

Abuelita: ¡¡Le estaremos siempre agradecidas!!.

Leñador: ¡¡Ese malvado Lobo no las volverá a molestar!!.

Narrador: Caperucita Roja prometió no volver a hablar con extraños nunca. Y todos ellos vivieron para siempre felices.