Cuentos infantiles

Mikel el pescador de ilusiones




Titulo: Mikel el pescador de ilusiones

Autor: Cesar de León

Personajes: Mikel, Iñaki (papa de mikel),

Categoria: Cuento

Mikel era un joven pescador, que a diario salia con su padre Iñaki, en busca de la pesca del día, al tener un barco grande, su papa le permitía salir con el, con la caña de pescar. [click to continue…]

Cuento Infantil – El ave fénix




cuentos infantiles fenixEl ave fénix renace de sus cenizas cada cien años, o al menos eso cuenta la leyenda…

En el jardín del Paraíso, bajo el árbol de la sabiduría, crecía un rosal. En su primera rosa nació un pájaro; su vuelo era como un rayo de luz, magníficos sus colores, arrobador su canto.

Pero cuando Eva cogió el fruto de la ciencia del bien y del mal, y cuando ella y Adán fueron arrojados del Paraíso, de la flamígera espada del ángel cayó una chispa en el nido del pájaro y le prendió fuego. El animalito murió abrasado, pero del rojo huevo salió volando otra ave, única y siempre la misma: el Ave Fénix. Cuenta la leyenda que anida en Arabia, y que cada cien años se da la muerte abrasándose en su propio nido; y que del rojo huevo sale una nueva ave Fénix, la única en el mundo.

El pájaro vuela en torno a nosotros, rauda como la luz, espléndida de colores, magnífica en su canto. Cuando la madre está sentada junto a la cuna del hijo, el ave se acerca a la almohada y, desplegando las alas, traza una aureola alrededor de la cabeza del niño. Vuela por el sobrio y humilde aposento, y hay resplandor de sol en él, y sobre la pobre cómoda exhalan, su perfume unas violetas.

Pero el Ave Fénix no es sólo el ave de Arabia; aletea también a los resplandores de la aurora boreal sobre las heladas llanuras de Laponia, y salta entre las flores amarillas durante el breve verano de Groenlandia. Bajo las rocas cupríferas de Falun, en las minas de carbón de Inglaterra, vuela como polilla espolvoreada sobre el devocionario en las manos del piadoso trabajador. En la hoja de loto se desliza por las aguas sagradas del Ganges, y los ojos de la doncella hindú se iluminan al verla.

¡Ave Fénix! ¿No la conoces? ¿El ave del Paraíso, el cisne santo de la canción? Iba en el carro de Thespis en forma de cuervo parlanchín, agitando las alas pintadas de negro; el arpa del cantor de Islandia era pulsada por el rojo pico sonoro del cisne; posada sobre el hombro de Shakespeare, adoptaba la figura del cuervo de Odin y le susurraba al oído: ¡Inmortalidad! Cuando la fiesta de los cantores, revoloteaba en la sala del concurso de la Wartburg.

¡Ave Fénix! ¿No la conoces? Te cantó la Marsellesa, y tú besaste la pluma que se desprendió de su ala; vino en todo el esplendor paradisíaco, y tú le volviste tal vez la espalda para contemplar el gorrión que tenía espuma dorada en las alas.

¡El Ave del Paraíso! Rejuvenecida cada siglo, nacida entre las llamas, entre las llamas muertas; tu imagen, enmarcada en oro, cuelga en las salas de los ricos; tú misma vuelas con frecuencia a la ventura, solitaria, hecha sólo leyenda: el Ave Fénix de Arabia.

En el jardín del Paraíso, cuando naciste en el seno de la primera rosa bajo el árbol de la sabiduría, Dios te besó y te dio tu nombre verdadero: ¡poesía!.

Fin

Hans Christian Andersen

Cuento infantil – La bella durmiente




cuentos infantiles bella durmienteHace mucho, mucho tiempo, en un lugar muy lejano, los reyes ofrecieron una gran fiesta. El motivo era el bautizo de su bella hija, Aurora. Para esta celebración se llamó a casi todas las hadas del reino, solo olvidaron invitar a la más malvada de todas, sin embargo, ella se presentó en el palacio y por la descortesía en su contra, arrojó un maleficio a la pequeña: — Al cumplir los dieciséis años te pincharás con un huso y morirás.

Todos quedaron impactados ante aquellas palabras, por fortuna, un hada buena, pronunció también un encantamiento: — Al pincharse en vez de morir, la muchacha permanecerá dormida durante cien años y solo el beso de un apuesto príncipe la despertará.

El rey mandó destruir todos los husos del palacio, para evitar así que la princesa pudiera pincharse, y así pasaron los años hasta que la princesita se convirtió en una muchacha muy bella. Pero tenía el hada malvada sus artimañas. Cuando la joven cumplió dieciséis, la curiosidad la llevó hasta un rincón apartado del castillo, donde una vieja hilaba. Y de inmediato quiso probar…cumpliendo así su destino de pincharse y caer dormida al suelo.

Al verla tendida en la cama de flores donde sus amorosos padres la colocaron, el hada buena tuvo una brillante idea. Puso a dormir a todos en el reino, así cuando la princesa despertara, nada habría cambiado. Un giro de la varita y ¡zas!, nada se movía, todos estaban dormidos.

El palacio, quedó oculto entre la espesura de unos zarzales que crecieron por décadas. Ahí permaneció, olvidado del mundo, hasta que un día, un príncipe que estaba de caza en las cercanías, se internó en el escondite de su presa, el cual lo llevó hasta el castillo.

Cuando vio a los habitantes tendidos por todas partes, pensó con horror que estaban muertos, pero luego vio que en realidad estaban dormidos. Aunque no pudo despertarlos.

La búsqueda de una explicación, le hizo llegar a la habitación donde dormía la princesa. Contempló aquel rostro lleno de belleza; y su corazón se enterneció. Emocionado por el amor que latía en su pecho, tomó la mano de la muchacha y delicadamente la besó

Con aquel beso, la muchacha abrió los ojos, despertando del larguísimo sueño. El encantamiento se había roto. Todo el reino despertó junto con ella. Al cabo de unos días, el palacio, recuperó su esplendor y se llenó de música con motivo de la boda.

Fin