El pescador y el banquero – Obra de teatro

Título: El pescador y el banquero.

Autor: Adaptado de cuento del mismo nombre.

Personajes: narrador, Pescador, Banquero.

Escenario: Un muelle en la playa y un bote.

Narrador: Un banquero de inversión estadounidense, se encontraba descansando en el muelle de un pueblito costeño cuando llegó un pescador en su humilde botecito. Traía con él algunos atunes amarillos de buen tamaño y de mejor ver. El banquero, sorprendido por la calidad del pescado, elogió al pescador.

Banquero: (sorprendido)
¡Que buenos ejemplares tienes aquí!, ¿cuánto tiempo te tomó pescarlos?

Pescador: Tan solo unas horas.

obra de teatro pescador y banquero

Banquero: Y, ¿porque no has seguido pescando?, tendrías muchos más.

Pescador: Los que he conseguido son suficientes para alimentar a mi familia, no necesito más.

Banquero: ¿pero qué hace usted con todo el tiempo que le sobra?

Pescador: (orgulloso y feliz) duermo tranquilo, pesco un poco, juego con mis hijos, hago siesta con mi señora, María. Cada noche voy al pueblo, ahí como, y toco guitarra con mis amigos. Mi vida es extremadamente feliz y ocupada.

Narrador: Al banquero no parecía satisfacerle aquella respuesta, posiblemente ni siquiera la entendía, pues había pasado mucho tiempo desde la última vez que él hizo esa clase de cosas. Así que replicó.

Banquero: (inconforme) Soy un MBA de Harvard y puedo ayudarle. Debería invertir mayor tiempo en la pesca, y luego vender su producto. Con las ganancias puede comprar un bote más grande, con un bote más grande, puede pescar más y con esos ingresos se compra otros botes, así puede armar una flota de botes pesqueros. Con tal cantidad de producto, puede eliminar al intermediario y vender directamente a un procesador, eventualmente abrir su propia procesadora. Estaría entonces a cardo de la producción, el procesamiento y la distribución. Lo que abre las puertas para salir del pueblo, llegar a la Ciudad de México, luego a Los Ángeles y hasta Nueva York, donde manejaría su empresa en expansión.

Pescador: (poco entusiasmado) Pero, ¿cuánto tiempo tarda todo eso?

Banquero: Entre 15 y 20 años.

Pescador: (aún más desanimado) Y, ¿luego qué?

Narrador: Hasta este momento, la idea no parecía entusiasmarle mucho al pescador, ahora era él quien no entendía las palabras del banquero, quien acompañaba esa alocada idea con inmensas sonrisas.

Banquero: (riendo)
¡Esa es la mejor parte!. Cuando llegue la hora, anuncias una “Oferta inicial de acciones” y vendes las acciones de tu empresa al público. Te volverás rico, tendrás millones.

Pescador: (desconfiado)
Millones…y, ¿luego qué?

Banquero: Luego te puedes retirar a vivir tranquilo, y disfrutar de todo tu dinero. Te mudas a un pueblito en la costa donde puedes dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer siesta con tu mujer, caer todas las noches al pueblo donde comas y toques guitarra con tus amigos.

Pescador: ¿acaso eso no es lo que tengo ya?

Narrador: El banquero se queda callado, pensando. Tratando de digerir la idea de lo que había pasado. Y como él, muchos otros, estan concentrados solamente en tener más de lo necesario, agotando el planeta y a ellos mismos. No se trata tampoco de vivir sin que nada importe, sino vivir hoy, tomando lo que necesitamos y disfrutando del cariño de las personas que amamos.

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